Los drones, además de un hobby para mucha gente, son una herramienta de trabajo para muchas aplicaciones civiles, y los usuarios quieren extender su radio de acción tanto como posible.

Hasta hace poco tenían la limitación legal de que solo podían volar estando a la vista del piloto, pero eso es una limitación seria que todos quieren evitar, y por eso han presionado a las autoridades para conseguir permisos de operarlos fuera de la vista del piloto.

Los permisos los conceden las autoridades de Aviación Civil ( la FAA en USA ) teniendo en cuenta multitud de condicionantes de seguridad en vuelo, privacidad, etc …. No es algo inmediato, pero está claro que cada día es más necesario.

De hecho, en USA la FAA ha concedido permisos “especiales” a unas cuantas empresas para realizar ciertos servicios. Son empresas que realizan labores de control de instalaciones ( líneas de alta tensión, centrales de energía, etc … ) y que necesitan ampliar el campo de acción de estos aparatos.

Pero no pueden ir otorgando aprobaciones especiales, y lo que se necesita es una regulación de este tipo de funciones. Y eso es más difícil, pues involucra a muchos participantes de muy diversos ámbitos.

Para la seguridad del vuelo, la FAA debe de acotar las áreas a ser sobrevoladas, pues nadie queremos que nos caiga un dron en la cabeza, ni tampoco que vuele sobre nosotros y pueda afectar a nuestra privacidad.

La fabricación de estos aparatos profesionales debe de ser tal que garanticen su seguridad en vuelo, de una manera similar aunque con menor nivel que los aviones. Un aparato no debe caer del cielo por un fallo técnico no previsto. La seguridad del vuelo es fundamental.

Por otro lado, son pequeños y difíciles de ver por un helicóptero, una avioneta, un globo aerostático, o similar. Y como un choque puede producir un accidente que origine muertes, de alguna manera se deberían de identificar esos drones en vuelo ( con alguna señal radioeléctrica ) para ser detectado por otro aparato que vuela. Eso ya sucede hoy en los aviones.

Y además, cuanto más autónomos sean los drones más cosas pueden llevar a cabo, y eso aumentará la presión para pedir que trabajen más allá de la vista del piloto.

Las empresas van a presionar cada vez más para conseguir permisos de vuelo, y que se regulen sus operaciones. Pero si se mantiene la seguridad por encima de todo ( como creo que debería de ser ), llevará un cierto tiempo disponer de una regulación adecuada y al gusto de muchos.

Aunque parece bastante evidente que los drones de hobby irán por otro camino, y al ser su bajo precio una característica importante, parece lógico que se les exija volar a la vista del piloto. Tampoco es un gran problema.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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