Después de muchos billones de dólares de inversión y de muchos años diciendo que la solución estaba a la vuelta de la esquina, creo que el año 2022 ha supuesto un baño de realidad para el mercado, cuando algunas de las empresas ( como Argo ) han abandonado este mercado.

En ese año han caído las inversiones en este campo en más de un 60% ( en solo un año ), y se han enfriado mucho las expectativas, para empezar a ser más realistas. Y ya hay muchas empresas que no hablan del vehículo totalmente autónomo sino de mejoras y ayudas a la conducción ( ADAS advanced driver-assistance systems  ).

Y aunque el sector de los coches autónomos no ha modificado su objetivo, si lo ha centrado en el servicio de taxis en las grandes ciudades, donde se mueven centenares de millones de personas cada año. No es un nicho de mercado despreciable, y es ahí donde están trabajando duro Waymo, Cruise y otras empresas.

Tanto Waymo como Cruise han aumentado el área en las ciudades que ofrecen sus servicios, en especial San Francisco y Phoenix. Waymo ya ofrece viajes para 4 pasajeros en el mismo vehículo, y Cruise está probando el modelo de coche Origin que no tiene asiento ni volante de conducción.

El principal problema al que se enfrentan estas empresas el de los resultados económicos de estas actividades. Cruise ( perteneciente a General Motors ) ha perdido 561 millones de dólares en el primer trimestre del año 2023, y de Waymo no he conseguido datos, pero tampoco será para estar muy contento.

Las empresas grandes, disponen de “grandes bolsillos“ y pueden aguantar mucho tiempo sin ganar dinero. Pero eso no le gusta a nadie, y menos a sus accionistas.

Y mientras tanto hay otras muchas empresas tecnológicas que ofrecen servicios y productos para mejorar las ayudas a la conducción ( ADAS ). Productos que se van añadiendo a los nuevos modelos de coches que aparecen en el mercado, y que de esa manera mejoran la seguridad de los coches.

Creo que esta será la tendencia que se imponga en el mercado. Los fabricantes automovilísticos intentarán llegar al Nivel 3 de conducción autónoma, para que el conductor disponga del máximo de ayudas, pero sin que pueda dejar de prestar atención al volante, y siendo responsable por tanto de lo que suceda en su coche en caso de accidente.

Y dejar el Nivel 4 de conducción autónoma para los taxis autónomos que ofrezcan servicios en las grandes ciudades. Y eso se irá extendiendo muy poco a poco, y de ciudad en ciudad.

Lo iremos viendo con el tiempo.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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