Los aviones “grandes” tienen el problema de lo mucho que pesan y no se ve viable hacerlos volar con el peso adicional de unas baterías eléctricas. La alternativa más razonable es que vuelen por medio de combustibles ecológicos no contaminantes.

La aviación genera el 2,5% de las emisiones de dióxido de carbono y los técnicos, entre otras vías, priorizan la consecución de combustibles no contaminantes para resolver ese problema.

Por eso en Alemania han inaugurado una pequeña planta para fabricar un combustible ecológico compuesto de queroseno sintético para los aviones, para que se pueda volar sin preocuparse por las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Para producirlo, primero generan hidrógeno usando agua y la electricidad de cuatro parques eólicos cercanos. Y a continuación combinan el hidrógeno con dióxido de carbono para producir el queroseno.

Y cuando ese combustible se quema en el motor del avión emite el mismo dióxido de carbono que se utilizó en el proceso de producción para generar el combustible, y por eso se dice que es “neutro” en carbono.

Esta es una pequeña planta prototipo para demostrar la viabilidad del proceso y poder hacer otras más grandes en el futuro. Solo produce 8 barriles de combustible al día ( 336 galones de combustible ) y se necesita la producción de 3 semanas para poder cargar el combustible que necesita un avión de tamaño mediano.

Para hacernos una idea de las necesidades totales, en el mundo se consumieron 95.000 millones de galones en el 2019 ( antes de la pandemia ), y el objetivo de la Unión Europea es que en 2030 el consumo de combustible ecológico sea el 0,7% del total, para llegar al 28% del total en el año 2050.

El mayor problema es el precio, además de las nuevas capacidades de fabricación necesarias.

Esta pequeña planta estima vender su combustible a unos 5 euros el litro, que es varias veces superior a lo que cuesta hoy el queroseno “normal” y contaminante.

Para abaratarlo hay que hacer plantas de fabricación mayores y más eficientes, y que dispongan de energía solar muy barata ( Alemania no es la mejor ubicación ) en países donde haya mucho sol.

Al final habrá que llegar a situaciones de compromiso, asimilando que habrá cosas más caras que hasta ahora y que contaminar no puede resultar barato, y lo que para mí es más importante: que no nos podemos permitir el lujo de hacerlo. El combustible ecológico para los aviones se acabará imponiendo más pronto que tarde.

Nuestros descendientes tienen derecho a recibir un mundo decente.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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