Yo desconocía que las estelas que dejan los aviones en el aire durante su vuelo también nos generan contaminación. Dichas estelas que vemos son vapor de agua que se condensa como hielo, se producen en la combustión de los motores de los reactores y se generan según sean las condiciones del aire por el que vuelan los aviones.

Estas estelas atrapan y absorben parte del calor que en otras condiciones se iría al espacio, y por lo tanto contribuyen a calentar nuestro entorno. Y permanecen en el aire durante unos minutos, horas o incluso un día.

Además, esta situación empora por las noches porque la temperatura es más baja y las estelas permanecen durante más tiempo aunque no las veamos.

El sector de la aeronáutica es responsable del 2,4% del CO2 que emitimos a la atmósfera, y ahora todo se analiza todo más en detalle para ver las maneras de reducir esa contaminación.

Según las últimas estimaciones de los científicos, dichas estelas podrían suponer del orden del 50% de la contaminación generada por los aviones, y caso de poder reducirse sería un paso adelante en esa lucha contra las emisiones de CO2. Y en este camino todos los pasos cuentan.

La parte positiva de este “problema” es que las estelas no se producen siempre y ahora se conoce mejor en que condiciones se generan. Se requieren unas condiciones atmosféricas especiales de un aire húmedo, frío y super-saturado para formar hielo.

Conociendo la situación del aire en la atmósfera se puede modificar ligeramente la trayectoria de los aviones y conseguir evitar una gran parte de las estelas que se producen. Y esa es una solución de bajo coste y muy efectiva.

La modificación de la trayectoria puede ser variar un poco la altura del vuelo o modificar ligeramente su trayectoria y eso varía muy poco el coste del combustible por pasajero. También habría que modificar el software que controla el vuelo del avión y colocarle algunos sensores, y nada de eso es excesivamente costoso.

Las empresas de construcción de aviones y las operadoras ( Airbus, Lufthansa, etc … ) están más que interesadas y trabajando en el tema.

No tengo dudas de que en un tiempo razonablemente corto mejorarán los resultados de la combustión de sus motores, pero les que queda la asignatura pendiente de mover sus motores con combustibles no contaminantes.

Ese es un reto más complejo y que llevará más tiempo de aplicar. Son muchos miles de toneladas de combustible alternativo las que se necesitan para los vuelos de hoy en día.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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