El transporte marítimo es una parte esencial de la economía mundial. Es responsable del transporte de la mayor parte de las mercancías que se comercian a nivel internacional, desde alimentos y productos básicos hasta productos manufacturados y artículos de lujo. Sin embargo, el transporte marítimo también es una de las principales fuentes de contaminación atmosférica y emisiones de gases de efecto invernadero.

En los últimos años, se ha incrementado la concienciación sobre el impacto ambiental del transporte marítimo. Esto ha llevado a la adopción de medidas para reducir las emisiones de este sector, como la introducción de nuevas tecnologías, la mejora de la eficiencia energética y la adopción de combustibles alternativos.

Una de las iniciativas más prometedoras para reducir las emisiones del transporte marítimo son los llamados “corredores verdes”. Los corredores verdes son rutas marítimas específicas en las que se establecen medidas para reducir las emisiones de los buques que las operan. Estas medidas pueden incluir la utilización de combustibles limpios, la optimización de las rutas de navegación, la reducción de la velocidad de los buques, y el disponer en los puertos de los combustibles alternativos para no contaminar.

Y este es un paso muy importante en la buena dirección, pues se empiezan a realizar acciones concretas.

El primer corredor verde que yo conozco lo han creado las ciudades de Rotterdam y Singapur, construyendo en sus puertos almacenes para contener combustibles verdes ( amoniaco y metanol ) para los barcos que naveguen entre estas dos ciudades.

Y en la foto se puede ver un barco de la empresa Maersk que ya hizo esa ruta consumiendo amoniaco. Esperemos que sigan muchos otros.

Los corredores verdes tienen el potencial de reducir significativamente las emisiones del transporte marítimo. Un estudio realizado por la Organización Marítima Internacional (OMI) estima que los corredores verdes podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte marítimo en un 10-15% para 2030. Y esa cifra nos da una idea de lo mucho que queda por hacer.

Hay otros corredores verdes previstos, uno entre Canadá y las costas de Japón y Korea, y algún otro. Pero el objetivo de descarbonizar el transporte de mercancías para el año 2050 no es nada fácil de conseguir.

Según los datos de la industria, solo el 15% de los barcos en nueva construcción serán capaces de funcionar con combustibles no contaminantes. Y en esta industria los barcos duran decenas de años operando.

Para ponerlo un poco más difícil, estos nuevos combustibles son más caros que los actuales, y está por ver cuando se pondrán los preciso a la par.

Y para ponerlo todavía un poquito más difícil, en la actualidad solo hay unos 200 barcos en el mundo capaces de transportar amoniaco, y su cifra se debería de incrementar mucho para que hubiese combustible disponible en los puertos.

Para mí queda claro que si no hay una presión de los usuarios y las autoridades para “forzar” el uso de los combustibles no contaminantes, los objetivos medio-ambientales no se cumplirán.

Afortunadamente ya hay empresas como Ikea, Amazón y otras, que solicitan transportes no contaminantes para sus productos. Y ese es el camino para el resto.

Tengo muy claro que el futuro del transporte marítimo va a ser más caro, pero si seguimos contaminando, nuestros descendientes no tendrán un buen futuro. Así que la opción está muy clara.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESES