Hay muchas nuevas start-up que se intentan hacer un hueco en el futuro negocio de los taxis aéreos, aunque el objetivo esté todavía bastante lejano. Algunas ya han quebrado, otras han sido compradas por otra empresa más grande ( con lo que sus promotores ya se han hecho ricos ), y todas ellas intentan sobrevivir para conseguir aprobaciones aeronáuticas oficiales que las permitan empezar a operar, incluso con ciertas limitaciones.

Aunque el tema del taxi aéreo está aún bastante lejano, hay un pequeño nicho de ese mercado que podría ir un poco por delante del resto. Y es el de los viajes de pasajeros que necesitan ir al aeropuerto para tomar luego un avión.

Bastantes de ese tipo de pasajeros realizan vuelos por motivo de negocios, y estarían dispuestos a considerar una opción que les lleve del centro de la ciudad hasta el aeropuerto en un taxi aéreo eléctrico con unos pocos pasajeros.

Y por esa razón algunas compañías aéreas están invirtiendo en este tipo de start-ups, para ayudarlas a llegar cuanto antes al mercado y así poder ofrecer a sus pasajeros “prime” una nueva alternativa que les ahorre tiempo para llegar a sus vuelos.

Por ejemplo, Delta Airlines ha invertido 60 millones de dólares en Joby Aviation, con el compromiso de llegar a invertir 200 millones si la empresa consigue ciertos objetivos acordados.

Y algo similar ha hecho United Airlines, e incluso Boeing dando soporte a Wisk Aero. Todas las grandes empresas relacionadas con el mundo aeronáutico están interesadas en facilitar el acceso de los pasajeros a ese mercado.

Un viaje del centro de Nueva York al aeropuerto JFK que puede llevar cerca de una hora, se haría en menos de 10 minutos con un vehículo de este tipo. Y eso repetido en muchas grandes ciudades, puede suponer una diferencia apreciable para mucha gente.

Jovy Aviation ha indicado sus intenciones de empezar a operar comercialmente en el año 2024, pero una cosa son las intenciones y otra la realidad de la vida. Pues conseguir una certificación de vuelo puede llevar años.

Una ventaja de este tipo de aparatos es que podrían llegar a ser autónomos con un importante ahorro en los costes, pero con una complicación adicional de las certificaciones de vuelo.

De momento, creo que las grandes empresas del sector aeronáutico se están posicionando en el nuevo nicho de mercado poniendo un poco del mucho dinero que tienen, para ver como resulta. Con estas acciones no arriesgan mucho y acercan un poco el ascua a su sardina.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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