En primer lugar he de reconocer que cuando leo y oigo hablar de los taxis aéreos se me ponen los pelos de punta, en especial por la “alegría” con que lo hace la gente. Cuando publican artículos sobre los taxis aéreos lo hacen diciendo que van a empezar a operar dentro de muy poco ( hacia el año 2022 ) y que va a ser la panacea del transporte urbano.

Algunos analistas ( Deloitte ) estiman que para el año 2035 este mercado será de más de 100 billones de dólares, y que dará trabajo a casi 300.000 personas. Desconozco de donde obtienen esas cifras, pero cuando las veo entiendo el furor que se genera en este campo, en el que tantos quieren coger una parte del pastel.

Yo creo que la situación va a ser bastante diferente y explico mis razones.

He trabajado más de 25 años en el mundo de la aeronáutica y sé muy bien la seriedad con que se lleva a cabo la fabricación y la certificación de un avión. Los aviones están diseñados y fabricados para que no se caigan nunca, y duren más de 25 años ( en realidad duran muchos más años ).

Fabricar un avión ( o un helicóptero ) no lo hace cualquiera, y se necesita superar multitud de especificaciones de todo tipo, poniendo la Calidad por encima de todo. Por eso hay tan pocas fábricas que fabriquen aviones.

Hoy los taxis aéreos parecen que los han sembrado. Aparecen por todos lados y en todos los países, y tengo la sensación de que los prototipos que presentan los han fabricado con medios rudimentarios, y que la seguridad de su vuelo es más que dudosa.

Cualquiera puede hacer un vídeo con una idea de taxi aéreo y hacer una labor de marketing para conseguir financiación para el proyecto. Pero de ahí a tener un aparato certificado y capaz de volar hay todo un mundo de diferencia.

No quiero ser mal interpretado. La idea de tener un aparato pequeño para llevar a pocas personas a distancias cortas me parece muy buena, y con las nuevas tecnologías ecológicas se conseguirá más pronto que tarde, pero no va a ser para pasado mañana.

Se puede ver el vídeo de una propuesta en: https://www.youtube.com/watch?v=mUz_9ZFweqE

Y hay otras muchas propuestas más o menos similares por el mundo adelante

Pero yo tengo claro que las empresas que diseñen y fabriquen estos aparatos deberán de tener el know-how adecuado para hacerlo con la calidad debida. No se puede poner riesgo la vida de los pasajeros bajo ningún concepto.

Por otro lado, las autoridades aéreas deberán definir muy claramente los pasillos aéreos por los que podrían circular esos aparatos y en que condiciones, y deberá crearse un sistema de control de tráfico para esos aparatos. No pueden ir cada uno cuando quiera y por donde quiera, pues de nuevo la seguridad es fundamental para evitar cualquier riesgo de colisión.

Los vuelos aéreos son seguros porque se siguen una serie de procedimientos desde que se diseña un aparato, hasta que se fabrica y luego se pone en operación. Todo está regulado y controlado, y por eso viajamos con seguridad.

Cualquier otro dispositivo que vuele, y más aún si lleva personas debe de hacerse de manera segura.

Ojalá que haya taxis aéreos cuanto antes, pero seguros y sin contaminar nuestro entorno. Y eso no será en unos pocos años.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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