Para los que seguimos un poco la evolución de los coches autónomos, que en la actualidad se circunscriben a taxis autónomos que actúan en unas pocas ciudades, vemos que su “negocio” es bastante incierto, pues los costos que tienen superan con mucho los de sus competidores con conductor.

La tecnología de conducción autónoma es todavía muy cara, y para mayor inconveniente no es aceptada por un número de gente importante de la población, que la ve como algo peligrosa, aunque los datos indican que los coches autónomos son más seguros que los coches con conductor. Pero a las personas nos cuesta cambiar nuestra manera de pensar.

Cuando se produjo en accidente de Cruise y se retiraron sus coches de las carreteras de San Francisco, su espacio no fue sustituido por su competidor Waymo, pues sus viajes resultan más costosos que los ingresos que reciben por ellos. Hoy en día, estas empresas a mayor negocio tienen mayores pérdidas. Y eso no se sabe cuanto puede durar.

Todas estas empresas ( norteamericanas y chinas ) son grandes y llevan mucho tiempo invirtiendo y perdiendo dinero, apostando por un futuro que no acaba de llegar. Y supongo que los altos directivos de estas empresas sufren la presión de los inversores, que desearán saber cuando van a empezar a ganar algo.

Hoy nadie puede responder a la pregunta sobre si algún día los taxis autónomos dominaran las calles de nuestras ciudades, y cuando podría llegar a ser eso.

Actualmente el panorama es francamente incierto. Si bien las empresas que desarrollan taxis autónomos, como Waymo, Cruise y Argo AI, han logrado avances significativos en la tecnología, aún queda un largo camino por recorrer antes de que estos vehículos puedan operar de forma segura y eficiente en entornos urbanos complejos.

Las regulaciones también juegan un papel crucial. La legislación actual en la mayoría de los países no está preparada para la circulación a gran escala de taxis autónomos, lo que genera incertidumbre jurídica y frena la inversión en este sector.

Para que los taxis autónomos se conviertan en una alternativa viable y competitiva, deberían de superar los siguientes desafíos:

  • Reducción de costes: La producción a gran escala y el desarrollo de tecnologías más eficientes son fundamentales para bajar el precio de los taxis autónomos.
  • Mejora de la tecnología: Se requiere un mayor desarrollo en áreas como la percepción del entorno, la toma de decisiones y la interacción con otros usuarios de la vía pública.
  • Adaptación de la legislación: Los gobiernos deben crear marcos regulatorios claros y seguros que permitan la operación responsable de taxis autónomos.

Y esto se dice fácil, pero conseguirlo no es nada fácil.

Hoy la pregunta es: ¿Llegará el día en que los taxis autónomos dominen las calles?     Solo el tiempo lo dirá.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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