La crisis del cambio climático es uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta la humanidad en la actualidad, y sus efectos se sienten en muchas áreas de la vida cotidiana, incluyendo la alimentación y otros servicios básicos que afectan muy directamente a nuestros bolsillos.

Por un lado, el cambio climático está provocando una mayor frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, como las sequías, las inundaciones, etc … que tienen un impacto en la producción agrícola. Y a la vez, el aumento de la temperatura global está afectando al rendimiento y calidad de los cultivos, lo que reduce la oferta de alimentos y hace aumentar los precios.

Un ejemplo lo tenemos en Europa, donde las olas de calor y las sequías han afectado a los pastos y los cultivos que utiliza el ganado como alimento. Esto ha originado una disminución de productos lácteos, y por lo tanto un aumento de los precios en las tiendas de comestibles.

Caso parecido es el aumento de los precios de productos básicos como el trigo, el arroz y el maíz, que son la base de la alimentación para millones de personas en todo el mundo. Sus precios han aumentado en los mercados internacionales, y esto afecta en especial a las personas más pobres, que pasan a ser un poco más pobres todavía.

Pero no son solo los alimentos, el cambio climático también afecta a otros servicios básicos como el agua, la energía, etc …   Cada vez tenemos menos agua ( baja su nivel en los ríos y acuíferos ), y obtenerla de desalinizadoras es más costosa, por lo que sube el precio del servicio que acabamos pagando los humildes consumidores.

 Cada vez que oigo hablar de los enormes costos que supondría evitar las consecuencias del cambio climático, me gustaría ver al lado los enormes costos de no hacerlo. Que a medio plazo son mayores, y a largo plazo son aún mucho mayores.

La solución es muy compleja, y será más compleja cuanto más tardemos en poner en marcha los mecanismos de cambio.

Cuando hubo la pandemia del Covid-19 el mundo se movilizó y se invirtió todo lo necesario para salir de ese mal sueño en un tiempo record. Pero tenemos enfrente un reto mucho mayor al que no se le ponen los medios adecuados para resolverlo, y eso es porque hay muchos intereses económicos involucrados.

Vamos hacia otro año más caluroso que los anteriores, con otros mínimos de agua, más perdidas de cultivos, etc …  y la mayoría de las personas siguen contaminando con la mayor de las alegrías, sin ser conscientes del agujero en el que están metidas, y del futuro que están dejando a sus descendientes.

Como Sociedad, creo que deberíamos de despertarnos y exigir a nuestros gobernantes que nuestros intereses se pongan por delante de los de las grandes empresas.

Cuanto más tarde lo hagamos, peor solución tendremos.  Yo ya soy un poco mayor, y lo siento por mis nietos y sus hijos.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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