El cambio climático es una realidad que ha estado en constante aumento en los últimos años, y su impacto se ha sentido ya en todo el mundo. Se trata de un fenómeno que ha sido causado por múltiples factores, pero uno de los principales es el consumo excesivo que ha tenido lugar en todo el mundo, y en especial en el mundo más desarrollado.

El consumo excesivo se refiere a la utilización de recursos naturales a un ritmo más rápido de lo que pueden ser reemplazados y regenerados. Esto incluye el uso de combustibles fósiles ( petróleo y gas natural ) para la producción de energía y la fabricación de productos, así como el uso excesivo de materiales no renovables como el plástico, y en general la sociedad de consumo en la que estamos inmersos.

El consumo es el motor de la economía, y el aumento de la demanda de bienes y servicios ha llevado a un mayor uso de recursos naturales, lo que a su vez ha generado un aumento en las emisiones de efecto invernadero, y por lo tanto del cambio climático, con un aumento de la temperatura global.

Y esto no lo hemos producido todos por igual, sino que hemos contaminado más ( y lo seguimos haciendo ) los países más desarrollados, y las consecuencias las sufrimos todos, y los más pobres tienen menos medios para combatirlo y por lo tanto sufren más. Lo cual supone una enorme injusticia.

Según datos de los expertos, en el año 2015 el 10% más rico de la población era responsable del 49% de las emisiones contaminantes, mientras que la mitad más pobre de la población apenas emitía el 7%. Lo cual nos indica que para llegar al “cero neto” deseado lo más efectivo es reducir la huella de carbono de los más ricos.

Y no nos engañemos, porque “los más ricos” somos una gran mayoría de los que vivimos en la parte del mundo desarrollado, consumiendo con la mayor de las alegrías como si no hubiese un mañana. Y lo peor de todo, sin ser conscientes del “PROBLEMA” que estamos dejando a nuestros descendientes.

Mientras tanto, la economía mundial sigue avanzando hacia la crisis ecológica, y a la vez las desigualdades sociales siguen siendo cada vez mayores. Pero de momento, todos seguimos tan contentos.

Para mitigar el cambio climático con rapidez se necesitan cambios sociales profundos, que además reduzcan las desigualdades económicas, Y eso es muy complejo y no veo a ningún gobernante determinado a hacerlo, pues todos tienen muy claro que perderían las próximas elecciones.

Así que, siendo un poco cínico, nos quedan unos cuantos años de hablar mucho del tema, hacer más bien poco, y cuando lleguen los problemas serios buscar a algunos “culpables” para seguir sintiéndonos bien con nosotros mismos.

Los seres humanos somos así: egoístas y enfocados al corto plazo.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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