Dentro de la movilidad futura, el hidrógeno parece un producto que tiene muchas posibilidades de ser usado en diversas aplicaciones, y en especial en vehículos que requieren recorrer largos trayectos, como camiones, trenes, aviones, barcos, etc …

El hidrógeno necesita ser almacenado a altas presiones ( hasta 700 bares ) y hay que asegurarse que esos depósitos sean totalmente seguros y de bajo peso. Y la alternativa es usar depósitos de materiales compuesto, pero hay que asegurarse que esos depósitos son estructuralmente seguros.

En el Fraunhofer Institute están desarrollando un proyecto para incluir sensores en los depósitos de compuesto, y medirlos de manera continuada para de esa manera analizar en todo momento lo que sucede en los depósitos y asegurar que no se lleguen a degenerar, y no poner en riesgo el hidrógeno que contienen.

Los depósitos tienen además válvulas de alivio de presión, que se abren automáticamente si la presión del hidrógeno en su interior supera un cierto valor. Y esto ayuda a evitar que el depósito explote si se sobrecalienta o si se expone a un impacto.

Los depósitos de combustible para vehículos movidos por hidrógeno son componentes críticos que deben ser seguros para garantizar la seguridad de los pasajeros y de los demás usuarios de la carretera.

Queda todavía mucho por hacer, pero ya hay algunas empresas trabajando en la estandarización de depósitos de combustible para hidrogeno según sean utilizados en coches, camiones, aviones, etc …..

En el caso de los coches parece claro que las baterías se van a imponer como sistema de almacenamiento de energía, pero para el caso de vehículos más grandes, el hidrógeno tiene ciertas posibilidades.

El hidrógeno es un producto difícil de transportar, pero si se introduce en un deposito seguro, su transporte se simplifica mucho, y para un vehículo sería muy fácil retirar un depósito vacío y colocar uno relleno. En muy pocos minutos se podría realizar el cambio con total seguridad.

El reto de mover vehículos de manera sostenible y no contaminante es tan enorme, que muy posiblemente se necesiten utilizar todas las alternativas reales que tengamos. Y la del hidrógeno puede ser buena para algunos casos.

El tiempo nos dirá como evoluciona este asunto.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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