Según más ricos somos, más consumimos y por lo tanto más contaminamos. El mundo occidental y desarrollado es el que más contaminación genera, pero las consecuencias se pagan por todos, y muy en espacial por los más pobres.

Esta es la gran injusticia de las consecuencias del cambio climático que estamos generando.

Por otro lado, es cierto que va en aumento la sensibilidad general por la contaminación que generamos, y se exponen nuevas ideas para intentar disminuir esa contaminación. Y algunas son dedicadas a los viajes en avión, y muy en especial a los vuelos privados.

Los grandes aviones tienen muy difícil reducir su contaminación en el corto plazo, y aunque los más pequeños sean más fácil de electrificar, eso no sucederá hasta que pasen unos 10 años o más.

Mientras tanto solo hay una solución práctica: volar menos. Y los que a pesar de todo quieran volar, que paguen un precio elevado por hacerlo. Y los que quieran volar en un avión privado que tengan un impuesto tal que el precio de su vuelo sea casi prohibitivo para que no lo hagan. 

Porque los vuelos privados son mucho menos eficientes que los vuelos de pasajeros, y la contaminación por persona es del orden de 10 veces superior. Lo cual en estos tiempos es inaceptable desde el punto de vista social.

En la gráfica inferior se adjunta un diagrama comparativo.

El poner impuestos “especiales” para los vuelos privados podría tener alguna utilidad, pero tiene la contraprestación de que la gente muy rica puede estar encantada de pagar esos impuestos y seguir volando con alegría, pues el dinero para muchos de ellos no es un problema.

Y como lo que se desea no es fastidiar a nadie, sino reducir la contaminación de nuestros viajes en avión, creo que habría que ser un poco más inteligentes, y buscar medios complementarios tanto técnicos como sociales.

Sociales para convencer a la gente de volar lo menos posible, hasta que se deje de contaminar, y técnicos para contaminar lo menos posible, como es el caso de los combustibles tipo SAF que no generan contaminación adicional.

Hoy ya existen maneras prácticas de reducir la contaminación de los vuelos mediante la utilización de los combustibles SAF, pues ya hay algunos motores de aviación que pueden volar con ellos, y se podría forzar su uso en vuelos especiales como es el caso de los vuelos privados.

Esos vuelos serían más caros, pero las personas que los realizan se los pueden pagar, y cuanto más se utilicen estos combustibles, más bajarían sus precios, y se podrían extender a los vuelos “normales” para reducir la contaminación en todo tipo de vuelos.

Pero esto no se consigue sin la determinación de las Autoridades para evitar la contaminación que producen nuestros vuelos. Y de momento no veo a nadie preocupado por ese problema. Una lástima !!

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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