Efectivamente, por muy penoso que nos parezca los robots asesinos van a seguir sin tener ningún tipo de regulación porque a muchos países, y en especial a los más grandes, no les interesa.

Las Naciones Unidas propuso hace tiempo ( el año 2017 en Ginebra ) tener un código de conducta para que los robots asesinos ( killer robots ) estuviesen sometidos a unas normas de comportamiento.

Pero en la última reunión de hace un par de meses, varios países con los USA, India y otros a la cabeza, se opusieron presentando una alternativa en la que se proponía firmar una propuesta  de código de conducta no vinculante ( non-binding code of conduct ).

O sea, un “papel” en el que escribir unas cuantas generalidades sin compromiso para nadie, y que permita que las cosas sigan como hasta ahora en que cada cual puede hacer lo que mejor le conviene.

Como muy bien dijo un representante de la organización Campaign to Stop Killer Robots, los estados han perdido una oportunidad histórica para garantizar un control humano sobre el uso de la fuerza, y prevenir un mundo en el que las máquinas tomen decisiones sobre la vida o la muerte de las personas.

Es muy duro y muy lamentable que los intereses de las naciones no sea la defensa de la vida humana.

Puede haber y habrá guerras en el futuro, pero la vida de un ser humano no debería estar sometida a un algoritmo colocado en un robot asesino, que le permite tomar decisiones sobre la vida y la muerte de seres humanos.

Poco a poco vamos perdiendo nuestra propia humanidad, y no es por culpa de la tecnología, es porque nosotros hacemos dejación de nuestras responsabilidades, pasándoselas a unas máquinas.

El siguiente paso será decir que no somos responsables de nada.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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