Los coches modernos, y en especial los eléctricos disponen de un sistema centralizado de gestión que controla todas las funciones del coche.

Las dos grandes empresas que dominan todas las APP’s de entretenimiento en los Smart-phones son Google y Apple, y lógicamente ofrecen su sistema al mundo del automóvil, e intentan por todos los medios que su sistema englobe otras funciones que son inherentes al funcionamiento del propio coche.

Los fabricantes de automóviles se encuentran en una encrucijada: ¿desarrollar sus propios sistemas de info-entretenimiento (IVI) o depender de las soluciones ya existentes de gigantes como Google y Apple? Esta decisión no es baladí, ya que implica tanto el control sobre la experiencia del usuario como la integración con otras funciones del vehículo.

En su nueva versión de Car Play, Apple incluye otras pantallas adicionales del coche, y algunos fabricantes como Mercedes ya se han negado en redondo a aceptarlo.

Las ventajas de usar Android Auto o Apple CarPlay son muy evidentes:

  • Simplicidad y familiaridad: Los usuarios ya están familiarizados con estas interfaces, lo que facilita su uso y reduce la curva de aprendizaje.
  • Amplia gama de aplicaciones: Acceso a un gran ecosistema de aplicaciones de entretenimiento, navegación y comunicación.
  • Actualizaciones constantes: Google y Apple se encargan de las actualizaciones y mejoras del software, lo que reduce la carga para los fabricantes.
  • Costo reducido: Menor inversión inicial en desarrollo de software.

Los argumentos a favor de un IVI propio para los fabricantes de coches también son muy claros:

  • Control total: Los fabricantes pueden diseñar una experiencia de usuario personalizada y adaptada a su marca y modelo específicos.
  • Integración profunda: Mayor facilidad para integrar funciones del vehículo como climatización, iluminación o asistencia a la conducción.
  • Acceso a los datos: Control sobre los datos generados por el vehículo, lo que permite ofrecer nuevos servicios y mejorar la experiencia del cliente.
  • Independencia: Menor dependencia de proveedores externos, lo que reduce riesgos y aumenta la flexibilidad a largo plazo.
  • Y algo muy importante, total control de “su negocio” en el futuro

La decisión no es nada sencilla y depende de las prioridades de cada fabricante. Algunos, como Mercedes-Benz, apuestan por un desarrollo propio para diferenciarse y mantener el control sobre la experiencia del usuario. Otros, como Volvo, optan por la colaboración con Google para aprovechar las ventajas de Android Auto y a la vez personalizar la interfaz.

El problema de los fabricantes de coches es que ellos no son unos expertos en software tal y como lo son Google y Apple, y los intentos que han hecho en el pasado no han sido nada exitosos.

Otro de los problemas es la creciente importancia de la conectividad. El coche conectado es una realidad cada vez más presente, y los sistemas de info-entretenimiento jugarán un papel fundamental en la gestión de la conectividad y en la prestación de nuevos servicios

Además de que los nuevos coches son verdaderos centros de obtención de datos, que pueden aportar buenos beneficios al que los controle. Algo que desean los fabricantes de coches por encima de todo.

Está por ver quien sale victorioso en esta pelea que llevará bastante tiempo, porque ambas partes son poderosas y se juegan mucho dinero.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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