En los últimos años, China ha emergido como un actor clave en la industria de las tecnologías verdes, impulsada por su ambicioso compromiso con la descarbonización y el desarrollo sostenible.

Sin embargo, este ascenso ha generado preocupación en la comunidad internacional, especialmente en lo que respecta al control que ejerce el país asiático sobre las explotaciones mineras de materias primas críticas para estas tecnologías

La transición hacia una economía verde requiere de una gran cantidad de minerales críticos, como litio, cobalto, tierras raras y níquel, esenciales para la fabricación de baterías, paneles solares y otros componentes clave de las tecnologías limpias.

China, consciente de esta demanda creciente, ha intensificado sus esfuerzos por asegurar el acceso a estas materias primas, invirtiendo en proyectos mineros en todo el mundo y estableciendo acuerdos comerciales estratégicos con países ricos en este tipo de recursos.

Actualmente, China controla un porcentaje significativo de las explotaciones mineras de minerales críticos en países como la República Democrática del Congo, Zambia, Australia y Argentina. Y esta situación ha generado preocupaciones sobre la seguridad del suministro para otros países que también dependen de estas materias primas para su desarrollo tecnológico.

La explotación minera, especialmente en países con débiles regulaciones ambientales y sociales, puede tener consecuencias negativas para el medio ambiente y las comunidades locales.

Y se han denunciado casos de contaminación, deforestación, explotación laboral y conflictos sociales relacionados con las actividades mineras chinas en diferentes partes del mundo.

Pero si somos un poco honestos, hemos de reconocer que las empresas chinas están haciendo por el mundo adelante lo mismo que han hecho las empresas mineras occidentales en el pasado. Buscar su beneficio, e intentar dominar el mercado,

En todo el mundo hay más de 60 proyectos chinos de minería. Hoy China es líder en el refinado de litio ( proporciona el 72% del total ) y de cobalto ( proporciona el 68% del total ). Fabrican más de la mitad de todos los coches eléctricos que se venden en el mundo, el 60% de los aerogeneradores de energía, y el 80% de los paneles solares.

Y eso no ha sucedido por casualidad. Por parte de China hay una apuesta continuada y trabajo serio por detrás.

Hace más de 20 años, en España había una cierta tecnología para fabricar paneles solares, y varias fábricas que los producían. Pero los gobiernos de los diferentes partidos decidieron no apoyar esas iniciativas, y hoy no tenemos ninguna industria solar. Solo pequeños instaladores que importan de China los paneles solares.

Cada país tiene lo que se merece.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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