Con la implantación del coche eléctrico se inició una intensa investigación para encontrar baterías que fuesen capaces de almacenar más energía, recargarse antes, ser más seguras y de menor costo. Lo cual es fácil de decir pero muy difícil de conseguir.

Hoy las baterías imperantes son las de ión-litio, que han permitido el enorme desarrollo de todos los dispositivos electrónicos portátiles y de los primeros coches eléctricos, pero que se quedan limitadas para las nuevas necesidades que plantean los coches eléctricos y el suministro de energía

Se necesitan baterías con mayor almacenamiento de carga por Kg., con tiempos de recarga de unos pocos minutos, que sean seguras y no ardan por accidente, y que sean más económicas que las actuales.

Las baterías actuales de ión-litio tienen en su interior un electrolito líquido. El cátodo ( electrodo positivo ) es de un material de litio y el ánodo ( electrodo negativo ) es de grafito.

Las nuevas baterías tienen un electrolito sólido ( por eso se llaman de estado sólido ) y el cátodo lo hacen de litio, y tienen una capacidad de almacenamiento de carga varias veces superior a las actuales.

Hay algunos prototipos funcionando, pero nadie cuenta mucho sobre sus resultados reales, pues el negocio futuro de las baterías es inmenso y nadie quiere dar pistas a la competencia del estado del desarrollo de su producto.

Imagen de andreas160578 en Pixabay 

Hay muchos proyectos y empresas por el mundo trabajando en este campo y todo parece indicar que de aquí a unos pocos años ( quizás menos de cinco ) veamos en el mercado proyectos reales y viables para ponerse a fabricar este nuevo tipo de baterías.

Todas las grandes del sector automoción ( Toyota, GM, VolksWagen, etc … ) trabajan por si mismas o en colaboración con otras en proyectos de nuevas baterías de estado sólido, y lo mismo hacen otras muchas start-ups por todo el mundo.

En USA, la empresa ONE ( Our Next Energy ) ha colocado una de sus nuevas baterías a un modelo de Tesla y ha conseguido que su autonomía pase a ser de más de 700 millas, que es más 1.100 kilómetros. Lo cual es una prueba que les indica a los posibles inversores que dentro de la empresa hay algo que puede valer.

Porque lo que buscan todas estas start-up es financiación para llevar a término sus desarrollos y hacerlos industriales de una manera económica. Y esa financiación se la puede dar una empresa más grande o un grupo inversor.

El negocio inmediato es tan grande, que el dinero no falta, pero no todos van a tener éxito.

Lo que tengo claro es que en unos pocos años habrá baterías con mayores capacidades de carga, que se cargarán en unos pocos minutos, que serán más seguras, y con precios que empezarán siendo altos e irán evolucionando rápidamente a la baja.

Y la pregunta que me surge es: ¿ Qué harán las empresas de automoción con los clientes a los que les han vendido coches con baterías menos eficientes ?

¿ Les harán ofertas interesantes para que se puedan cambiar la batería de ión-litio de su coches por otra mejor de estado sólido a un precio razonable ?

Vuestras opiniones son bienvenidas.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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