Y eso se dice fácil, pero hacerlo de manera eficiente es tremendamente complejo. Un ejemplo bastante adecuado es el de los móviles. Hay muchos fabricantes de móviles, pero todos ellos se conectan entre si y pueden compartir información.

Lo que los usuarios no vemos, y seguramente ni siquiera pensamos, es la enorme cantidad de tecnología que existe “por debajo” ( entre los sistemas, las empresas operadoras, etc … ) para que los miles de millones de móviles que funcionan en el mundo puedan compartir informaciones.

Y en el caso de los automóviles, esa complejidad se eleva a una potencia superior. Porque los automóviles ( y el tráfico del futuro ) harán lo que hoy hacen los móviles, más otras muchas funciones para aumentar la seguridad de los conductores.

Los coches modernos disponen de muchas funciones de conducción semiautónoma, y algunos algún día serán aún más autónomos. Y todo eso se consigue a base de muchos sensores para captar datos, y colocar en cada vehículo un gran ordenador con un potente hardware y un muy potente software.

He leído en algún sitio que un avión de última generación como el F-35 tiene en su ordenador de a bordo del orden de 8 millones de líneas de programa. En comparación, un automóvil moderno ya tiene varios millones de líneas de programa, y las complejidades siguen aumentando.

El automóvil dentro de la “Internet of Things” que ya se empieza a entrever es como una “caja” llena de software, para que ese nuevo mundo del que nos hablan sea capaz de intercomunicarse.

Tengo muy claro que según pase el tiempo, la conducción y el tráfico será más seguro, y eso será bueno porque según la Organización Mundial de la Salud mueren 1,3 millones de personas por problemas de tráfico todos los años. Eso supone 3.700 muertes al día, y convierte a los accidentes de tráfico en la principal causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años.

El tráfico es un problema complejo que afecta a todos los países, y a las ciudades de todo el mundo. La congestión, la contaminación y la seguridad son solo algunos de los desafíos que deben abordarse.

La interconexión entre los vehículos es una tecnología emergente que tiene el potencial de abordar muchos de estos desafíos. La interconexión permite que los vehículos se comuniquen entre sí, con la infraestructura y con los servicios.

Pero a pesar de los beneficios potenciales, la interconexión entre vehículos también plantea algunos desafíos. Uno de los desafíos es el desarrollo de estándares comunes que permitan que los diferentes sistemas se comuniquen entre sí.

Y otro desafío es la implementación de estos estándares. Los sistemas existentes pueden ser difíciles de actualizar para que sean interoperables.

Y finalmente, no podemos olvidarnos del problema de la privacidad de los ciudadanos. Los automóviles recogen multitud de datos, y muchos de ellos son de los usuarios. Proteger nuestra privacidad debe de ser un “must”.

Lo que también me parece muy claro es que las empresas de software van a seguir teniendo mucho trabajo, aunque no sé que parte del mismo será realizado por los sistemas de IA.

Las tecnologías queridos amigos cambian una barbaridad !!

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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