Maersk es la mayor empresa de transporte de mercancías por barco y tiene del orden de 700 barcos navegando por todo el mundo. Pero el total de los barcos de transporte supera los 50.000 en todo el mundo, y todos ellos generan el 3% de la contaminación mundial ( equivalente a la contaminación generada por Alemania ).

Recientemente Maersk ha declarado que va a poner en funcionamiento 17 barcos que sean capaces de funcionar con metanol, el cual no contamina, y que ese metanol puede ser obtenido de manera ecológica.

Es una buena noticia que la empresa que más contamina se involucre en modificar en profundidad los barcos que usa. Pero solo es un primer paso, aunque importante, del largo camino que queda por recorrer.

La ventaja del metanol respecto del hidrógeno es que se puede manipular más fácilmente a temperatura ambiente, no requiere ser mantenido a presión, etc …, y el problema es que en todo el mundo apenas se producen 30.000 toneladas al año. Solo para las necesidades de los 17 nuevos barcos de Maersk se necesita multiplicar esa cifra por 15, y eso no se hace de un día para otro.

Otra ventaja es que el metanol se puede obtener del gas natural y también por medios ecológicos como se indica en el dibujo de más abajo.

Como en la compañía naviera no están seguros de ser capaces de conseguir metanol para sus 17 nuevos barcos, éstos tendrán motores que también podrán funcionar con los combustibles contaminantes actuales.

Corresponde a la autoridades y gobiernos realizar acciones para “forzar” a que estos nuevos combustibles no contaminantes sean utilizados por las empresas navieras, y eso se podría conseguir con relativa facilidad aplicando los impuestos adecuados a los barcos contaminantes, para que a TODOS les interese no contaminar.

Al final, casi todo se reduce a un tema económico. Hoy tenemos las tecnologías para contaminar mucho menos, pero si el hecho de contaminar resulta más barato para las empresas, estas seguirán haciéndolo. Y solo dejarán de hacerlo cuando les resulte menos beneficioso.

El “problema” es: ¿ cuanto estamos los ciudadanos dispuestos a “pagar” para tener productos y servicios no contaminantes ?

Para que los ciudadanos estén dispuestos a pagar más por servicios y productos no contaminantes, deberíamos de estar firmemente convencidos del enorme problema que tenemos por delante. Y hoy eso no sucede.

Casi todos entienden que sería bueno no contaminar, pero el hecho de dar el paso a asumir que eso nos cueste dinero, y que por lo tanto podemos perder algunas de las cosas tan baratas que tenemos hoy en día, hay un largo camino por recorrer.

Las empresas buscan su máximo beneficio, y solo cambian cuando están forzadas a ello. Porque cambien los clientes o porque cambien las condiciones de contorno. Y ese camino hoy está siendo muy lento.

Es una pena, pero es lo que hay. Nosotros ( y nuestros descendientes) lo pagaremos más adelante y mucho más caro.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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