En el principio de la telefonía la comunicación entre los teléfonos se establecía a través de líneas de cobre que llegaban hasta nuestra casa, y así fue durante casi 100 años, hasta que el cambio tecnológico impuso las conexiones de fibra de vidrio que son más rápidas, permiten en envío de muchas líneas por un solo cable, etc ….  una multitud de mejoras que han arrinconado al humilde cable de cobre.

En todo el mundo, y también en España, se están eliminando las líneas de cobre y las centralitas que las manejaban, para ser sustituidas por la fibra de vidrio con sus nuevas centralitas totalmente electrónicas.

Los usuarios no se han enterado de estos cambios porque ellos han mantenido su mismo número de teléfono de toda la vida y lo único que saben es que “un día” vino un técnico de la compañía telefónica e hizo algo. Lo que hizo fue poner la conexión por fibra óptica en su casa.

En los últimos años, además de la fibra óptica, el enorme desarrollo de los móviles ha cambiado el panorama de las comunicaciones.

En España hay 8 millones de líneas de móviles más que de habitantes y lo mismo sucede en todos los países desarrollados. Y mucha gente, en especial los  más jóvenes, ya solo usan los móviles para comunicarse, dejando las líneas fijas para los más mayores.

El cable de cobre que antes era el “rey” ha pasado a ser un súbdito de muy bajo nivel y con previsión de desaparecer en los próximos años. Nada es para siempre.

Se han cerrado centrales telefónicas, pues las electrónicas actuales son mucho más capaces, y ocupan mucho menos espacio, y lo mismo ha sucedido con las empresas de cable que suministraban materiales. Ellas y sus trabajadores han desaparecido y han surgido otras nuevas que soportan las nuevas tecnologías.

Es el signo de los tiempos, y todos los cambios, hasta los que no percibimos, tienen consecuencias sobre alguien.

Para fabricar y gestionar las nuevas centrales se necesitan menos personas y más cualificadas, por lo que la formación continua de las personas para conseguir y/o mantener un puesto de trabajo es algo fundamental.

Está por ver como nos va a afectar las tecnologías del 5G, 6G, y siguientes, pero tiene todo el aspecto que las líneas fijas van a quedar relegadas a un segundo plano, y el futuro de la fibra óptica puede estar en entredicho dentro de unos cuantos años.

Como dije unos párrafos antes, nada es para siempre.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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