Hace poco más de un mes se ha celebrado la cumbre anual de Davos, y cuando leía sobre lo que allí se trataba me surgían muy serias dudas sobre la utilidad de ese tipo de reuniones.

Creo que hablar y dialogar siempre es positivo, pero lo que no me parece aceptable ni decente es ver a unas personas ricas y poderosas diciéndonos lo mucho que les preocupa el devenir actual de la humanidad, cuando son ellos unos de los máximos responsables de lo que está pasando.

Son ellos, con su dinero, su influencia y sus intereses personales los que han retrasado la toma de decisiones para prevenir el cambio climático en el que estamos metidos, y los que más se han beneficiado de las políticas monetarias mundiales de los últimos años. Entre otras cosas, porque las hacían ellos mismos.

Según los datos presentados por Oxfam en la cumbre de Davos, el 1% de los más ricos del mundo, han conseguido las dos terceras partes de toda la riqueza generada en los dos últimos años. Y bastantes de esas personas acuden a Davos a decirnos lo mucho que les interesa el bienestar del mundo. En definitiva, lo buenos que son y lo mucho que nos quieren.

La pregunta que me surge es: ¿Se creerán ellos mismos lo que dicen?

Creo que Davos se ha convertido en una especie de “circo” anual donde unos cuantos ricos y poderosos reflexionan en público sobre los temas más candentes de la humanidad, cuando ellos y otros como ellos son los causantes de lo que nos está pasando, y además son también los que más se benefician de la riqueza que se genera por el mundo adelante.

Como decía al principio de mi reflexión, dialogar nunca es malo, pero en esta vida cuentan más los hechos que las palabras. Y hoy la realidad nos dice que las desigualdades sociales siguen aumentando, y los que están en Davos son unos de los que más se benefician de ello.

Cuando una gran empresa quiere tener más beneficios de los que ya tiene, despide a una parte de su plantilla y eso hace que suba el valor de sus acciones en Wall Street, y los que están en Davos se benefician de ello.

En el futuro inmediato nos predicen más inestabilidad política y económica, mayores riesgos, más conflictos y desastres medioambientales más frecuentes. Y tener por seguro que ellos van a ser los que más se beneficien de todo esto.

Hay que agradecer que algunas personas y organizaciones ( Oxfam y otras ) han acudido a los eventos para manifestar la realidad que sufre el mundo y pedir que se dejen de palabras y que actúen por el bien de todos, cosa que estoy casi seguro de que no harán.

En fin, me molesta mucho que me tomen por más tonto de lo que soy.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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