Me ha sorprendido ver un artículo en el que se indicaba que en el 42% de las casas norteamericanas y en el 23% de las casas europeas ( del oeste de Europa ) hay aparatos inteligentes. Yo no pensaba que había tantos, y la pregunta que me surge es: ¿ son realmente necesarios ?

Reconozco que es una pregunta totalmente personal y subjetiva, y cada cual tenemos una respuesta diferente, pero creo que vale la pena reflexionar un poco sobre ello.

Se entiende por aparato inteligente aquel que está conectado a internet y a través del cual podemos interactuar a distancia con uno de los aparatos que tenemos en nuestra casa.

Hay que reconocer que los aparatos inteligentes pueden representar una cierta comodidad para el que lo usa. Pero siempre se deben de analizar las reales y verdaderas ventajas, y los inconvenientes que pueden presentar.

Si leemos las noticias, vemos que podemos disponer de todo tipo de aparatos en nuestra casa que se pueden conectar a Internet. Cualquier cosa. Desde una cafetera, un frigorífico, un altavoz, un aquarium, etc ….  lo que sea

Pero el hecho de que una cosa sea posible, no quiere decir que sea conveniente, porque cuando conectamos algo a Internet tenemos el riesgo de que alguien nos entre en nuestro dispositivo, y una vez dentro acceda a información nuestra confidencial y reservada.

Los hackers entran en las instalaciones usando las puertas más fáciles de penetrar, y en el caso de una casa son sus dispositivos inteligentes.

Las empresas intentan vendernos nuevos productos añadiendo nuevas posibilidades a los que ya existían, y así sus estrategias de marketing nos animan a comprarlos. Otra cosa es que los necesitemos de verdad.

Antes de comprar un nuevo aparato inteligente para tu casa, piénsate bien si “realmente” lo necesitas, o te estás dejando influenciar por la publicidad de las empresas.

Si entiendes que la necesidad es real, debes de asegurarte que dicho aparato tiene una clave con cierta complejidad para que no sea fácilmente hackeada y alguien no deseado se haga con tus datos.

Y el segundo paso es asegurarse que el fabricante del aparato va a seguir actualizando el software y dando soporte a posibles vulnerabilidades futuras. Y si no lo hace, busca otro fabricante que lo haga.

Cada cual hace en su casa lo que mejor le parece, pero yo tengo claro que la mía va a seguir siendo bastante tonta durante mucho tiempo.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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