Esto es lo que pienso respecto de nuestra privacidad, que la hemos ido perdiendo en el transcurso de estos últimos años, y lo peor de todo ( en mi opinión ) es que a la mayoría de la gente no le preocupa en absoluto.

Y como a mí sí me preocupa, a veces llego a pensar que quizás yo sea un poco raro.

Si vemos lo que nos ha sucedido en estos últimos años, todos estamos en la “red” a través de nuestros móviles, tabletas, etc … y compartimos casi todo de nuestra vida a través de ellos.

Toda esa “información” de nuestras vidas son datos que unos pocos recogen, manipulan y venden a otros para generar extraordinarios negocios que les reportan miles de millones de dólares de beneficios. Esas pocas empresas son las más ricas del mundo, y saben “todo” de nosotros.

Como además se ha ido desarrollando en paralelo la Inteligencia Artificial, el manejo de esas ingentes cantidades de datos ( Big Data ) es manipulado por algoritmos que generan las informaciones agrupadas que luego son vendidas a otros interesados.

Conclusión, para hacer esos trabajos no se necesitan demasiadas personas, lo que hace falta son poderosos medios informáticos ( con IA ) y personas con altas capacidades para programar y analizar los datos resultantes.

Y dentro de esos datos, están las imágenes de nuestra vida ( fotos y vídeos ). Las que nosotros publicamos con gran alegría en las redes sociales, y las que se obtienen mediante la ingente cantidad de cámaras que tenemos a nuestro alrededor.

Es muy positiva la facilidad que tenemos para generar fotos y vídeos de algo que nos interesa, pero hemos de ser conscientes de que si lo publicamos, esa información queda fuera de nuestras manos para siempre. Para siempre.

En las sociedades democráticas, en teoría se defiende la privacidad de las personas, pero la realidad creo que es bastante diferente. Y lo peor es que la tecnología se desarrolla más rápido que la velocidad de legislar de nuestros políticos, con lo que en muchas ocasiones estamos en manos de la buena voluntad de las empresas sobre lo que hacen con nuestras imágenes.

Si el amigo George Orwell levantase la cabeza se sorprendería de ver que estamos más controlados de lo que él nunca pensó, y que ese control lo realizan las máquinas, no una multitud de “controladores” como él pensaba.

Queridos amigos, una gran parte de nuestra privacidad se fue con el viento.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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