En sus inicios, cuando Google apareció en el mercado la empresa tenía una buena imagen de empresa preocupada por la sociedad y las causas más o menos justas, y a eso ayudó su famoso eslogan: “Don´t be evil”, que se podría traducir por “no hagas el mal”. Hay que reconocer que era un buen eslogan y estaba lleno de buenas intenciones.

Pero eso fue hace ya muchos años y desde entonces las cosas han cambiado mucho. La empresa ha desterrado ese “moto” de sus intenciones y no ha puesto ninguno en su lugar. Ahora es una empresa como cualquier otra que maximiza su beneficio y el de sus accionistas tanto como puede, dejando de lado en muchas ocasiones las consecuencias sociales de sus actos.

Tanto es así que ahora otras muchas pequeñas empresas de reciente creación en el entorno de Silicon Valley están promoviendo el “movimiento” de no ser y no comportarse como Google y usan la expresión: “Don´t be Google” que se podría traducir como: no seas como Google. Me gusta la idea.

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Hoy Google, además de ser el principal promotor de anuncios on-line, es la referencia en la que se basan todas las empresas para analizar lo que sucede en las redes e Internet usando Goggle Analytics y Google Console Search. Nada se escapa a su vigilancia del rastreo de datos.

Pero lo peor de todo es que nadie sabe los parámetros que utilizan para realizar sus mediciones. Sus algoritmos de cálculo son secretos y cambiantes en el tiempo para adaptarse a las circunstancias. Conclusión: todos estamos en sus manos sin saber como.

En Europa tenemos una normativa de protección de nuestros datos ( GDPR ), pero no está claro lo que se hace con ellos, porque es muy difícil de llegar a conocerlo.

En teoría ninguna empresa podría llevar nuestros datos personales fuera del entorno europeo. La realidad será la que sea y estoy convencido que parte de nuestros datos están en USA, China, y vaya Ud. a saber donde.

A estas grandes empresas se les ponen multas, que si se llegan a aplicar tardan varios años en aplicarse y sus cifras son irrisorias en comparación con los beneficios que obtienen. Conclusión: siguen haciendo lo mismo.

Los usuarios vivimos en el mundo ficticio de la gratuidad de servicios de Internet, y por las cifras de beneficios que presentan Google, Facebook, y otras empresas somos algo conscientes de cuanto ganan con nuestros datos, aunque no sepamos muy bien como lo hacen.

Y una gran mayoría de ciudadanos dejan de lado su privacidad para disfrutar con las APP’s de sus móviles. Somos así, y así nos va.

Es una pena y lo lamento.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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