En nuestros días estamos viendo los mayores retos para cambiar nuestros sistemas de energía y transporte desde la revolución industrial de hace más de 100 años. Se espera que para el año 2025 las energías renovables sean comparables a la suma de las energías fósiles y nuclear.

Pero eso puede llegar a suceder si se dispone de los materiales necesarios. Y esos materiales son los metales que se necesitan para construir las baterías, células solares, turbinas aero-generadoras, motores eléctricos, etc …  que son necesarios para fabricar los nuevos sistemas que nos aportarán la energía necesaria y nos permitan movernos sin generar contaminación.

Algunos de esos minerales ( que muchos llaman críticos ) son el cobre, litio, manganeso, niquel, cobalto, etc …  junto con otros que se denominan tierras raras como el neodimio, tungsteno y otros, y todos ellos se encuentran en cantidades limitadas.

Por otro lado, según la Agencia Internacional de la Energía, de aquí al año 2040 las necesidades de esos minerales se deberían de multiplicar para intentar cumplir con los objetivos de Paris para evitar el Cambio Climático.

Con lo cual algunos expertos han estimado que sería necesario abrir entre 300 y 400 nuevas minas antes del año 2035, aunque se podrían disminuir esas necesidades si se tomasen medidas para minimizar esas necesidades.

Los más desesperados por encontrar más minerales se han volcado en intentar la prospección submarina a grandes profundidades, sin importarles los destrozos que se puedan causar al entorno marino. Esperemos que el mundo les pare los pies y no destrocen lo poco que nos queda sin estropear.

Los desafíos de asegurar un suministro de minerales críticos requieren un enfoque global. Los gobiernos, las empresas y las organizaciones no gubernamentales deben trabajar juntos para garantizar que tengamos un suministro confiable de estos minerales en el futuro. Cosa que cada día es más difícil si tenemos en cuenta las luchas tecnológicas entre unos países y otros.

Y en ese enfoque global se debe de incluir un cambio en nuestro modo de vida, haciéndola más sostenible y menos consumista. Cambio nada fácil de producirse.

También parece claro que los nuevos desarrollos tecnológicos nos van a ayudar, pero no se sabe si llegarán a tiempo para evitar las peores consecuencias de un cambio climático que ya está con nosotros y que podemos observar y sufrir cada año.

No sé si es por la edad que tengo, pero cada día soy menos optimista al respecto. Somos egoístas, solo nos mueve el corto plazo y a nuestros dirigentes políticos no les interesa mentalizarnos con los problemas que vamos a tener en un futuro, pues en ese caso no les votaríamos.

En fin, el tiempo nos traerá lo que nos hayamos merecido.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESES