Los coches modernos, especialmente los eléctricos, se han convertido en sistemas informáticos complejos sobre ruedas. Su sistema informático controla todo el funcionamiento del vehículo, desde el motor y la transmisión hasta las funciones de infoentretenimiento y seguridad. Además, recopilan una gran cantidad de datos sobre nosotros, nuestro entorno y nuestros hábitos de conducción

Está claro que esta tecnología ofrece comodidad y eficiencia, pero también presenta riesgos importantes para nuestra privacidad y seguridad. Y en mi opinión lo peor de todo es la absoluta falta de transparencia, pues no tenemos ninguna idea sobre que datos se recopilan, cómo se utilizan y con quién se comparten.

Los datos pueden ser compartidos con fabricantes de automóviles, compañías de seguros, proveedores de servicios y, en algunos casos, con las autoridades gubernamentales. Y en el caso de un gobierno dictatorial, podría en teoría, modificar el software del coche para poder controlarlo a su merced.

He leído algunos artículos de gente que expresa su temor de comprar coches eléctricos chinos, por si el gobierno chino decide un día introducir alguna línea de código maligno en su coche. Hoy creo que es algo de paranoia, pero también tenemos que tener claro que puede ser una realidad. Y no sé como se puede evitar ese riesgo.

Los fabricantes de estos coches pueden actualizar el software del coche vía on-line o Wi-Fi, y los usuarios estamos totalmente en sus manos. No sé si será cierto, pero he leído que en China está prohibido aparcar un coche de Tesla cerca de instalaciones militares, pues China no está segura de que información transmiten esos coches a su sede en USA.

En este negocio no hay nadie inocente, aparte de los usuarios que piensan poco y a veces confían demasiado. Cada vez los usuarios estamos más en las manos de los fabricantes para que ganen dinero con la información que obtienen de nosotros.

Con estos nuevos coches eléctricos podemos hacer bastante poco aparte de ser conscientes del “problema”, y ajustar la configuración de privacidad del coche para limitar la cantidad de datos que se recopilan y comparten.

Y como decía antes, no tenemos ni idea de que es lo que obtienen ni lo que hacen con esa información. Por eso es fundamental que las autoridades y la industria automotriz trabajen juntas para desarrollar estándares de privacidad y seguridad más estrictos para los vehículos conectados.

Es fundamental que seamos conscientes de que los coches modernos están repletos de cámaras y sensores de alta tecnología para que funcionen los diferentes sistemas de seguridad y ayudas a la conducción. 

Pero hemos de tener en cuenta esta evolución es un arma de doble filo, porque hace que los vehículos sean más vulnerables a los ciberataques, además de obtener todo tipo de datos de los usuarios.

Desde la perspectiva de las agencias de inteligencia, estos coches, con sus numerosos sensores y cámaras, alguno los ha definido como “máquinas de espíar sobre cuatro ruedas”, pues los vehículos eléctricos pueden filmar todo lo que ocurre a su alrededor mientras circulan por nuestras ciudades y luego transferir los datos a sus fabricantes, algunos de los cuales están en China. 

Y la pregunta que surge es: ¿ Es eso lo que queremos ?  ¿ Queremos que nuestro gobierno tenga ojos y oídos en muchos de los coches que circulan por nuestras ciudades ? ¿ Y qué pasa si ese gobierno es extranjero, como puede ser el caso de China  ?

La Unión Europea ha introducido una serie de normas sobre ciberseguridad en los coches nuevos. A partir del 7 de julio de 2024, todos los modelos nuevos que se vendan en la región deben cumplir con los reglamentos R155 y R156 de la ONU.

El R155 exige un sistema de gestión por parte de los fabricantes, mientras que el R156 garantiza que las actualizaciones de software de los vehículos sean más seguras frente a las amenazas de ciberseguridad.

Pero no hay ninguna garantía sobre el control de los datos que obtienen de nosotros los fabricantes de los coches. Y este es un tema urgente a resolver.

Ya veremos como evoluciona este asunto con el tiempo.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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