En los últimos años, la industria del automóvil europea se ha visto amenazada por el auge de los coches eléctricos chinos. Las marcas chinas han entrado en el mercado europeo con fuerza, ofreciendo coches eléctricos asequibles y con buenas prestaciones.

En 2023, los coches eléctricos chinos representan el 8% de las matriculaciones en Europa, frente al 4% en 2021. Esta tendencia podría continuar en los próximos años, ya que China es el principal productor de coches eléctricos del mundo.

Hay varias razones por las que los europeos están comprando más coches eléctricos chinos. En primer lugar, los coches eléctricos chinos son más asequibles que los europeos. En segundo lugar, las marcas chinas ofrecen una amplia gama de modelos, desde coches urbanos hasta SUV. Y en tercer lugar, las marcas chinas están invirtiendo en investigación y desarrollo y sus coches ofrecen cada día mejor calidad y mejores prestaciones.

Europa tiene un gran reto para intentar proteger a su industria del automóvil de la competencia que le llega del auge de los coches eléctricos chinos.

Una opción sería ofrecer subsidios para la compra de coches eléctricos europeos. Esto ayudaría a reducir el precio de los coches eléctricos europeos y hacerlos más competitivos frente a los chinos.

Otra opción sería regular los coches eléctricos chinos. Esto podría incluir medidas como la imposición de aranceles o la exigencia de cumplir con las normas europeas de seguridad y emisiones en su fabricación. Cosa que ya ha amenazado con hacer.

Europa también podría apoyar a la investigación y el desarrollo de coches eléctricos europeos. Esto ayudaría a mejorar la competitividad de las marcas europeas y a reducir su dependencia de las importaciones.

La industria del automóvil europea tiene varias ventajas competitivas que podrían ayudarla a mantener su cuota de mercado. Estas ventajas incluyen:

  • Una base industrial sólida
  • Una cadena de suministro establecida
  • Un talento cualificado
  • Un mercado interno grande

Pero también tiene un gran inconveniente: la industria del automóvil europea ha estado dormida demasiado tiempo y no ha apostado con la suficiente energía por el coche eléctrico, porque los coches de combustible le daban, y todavía le dan, muy jugosos beneficios.

Ahora que el coche eléctrico es más que una realidad y que los chinos dominan el mercado ( en China se fabrican más coches eléctricos que en el resto del mundo ) algunos levantan la voz porque la industria europea del automóvil con muchos miles de trabajo y gran importancia económica, corre el riesgo de ser seriamente afectada.

Y la solución no debería ser aumentar los impuestos para que los ciudadanos paguemos más por los coches, sino hacer competitiva a una industria que se ha dormido en los laureles, y reconvertirla como se hizo con la industria del acero hace muchos años. Con los sacrificios que haya que hacer.

En Europa hay tecnología y conocimientos para tener empresas que desarrollen y fabriquen baterías, además de coches. Algo que los chinos empezaron a hacer hace ya más de 10 años, y por eso ahora dominan la fabricación de baterías a nivel mundial.

Los milagros no existen en la industria. Existen las estrategias, el trabajo duro y las inversiones adecuadas para cumplir con esas estrategias. Y eso en Europa no se ha hecho con el coche eléctrico ni con las baterías que los mueven.

La industria del automóvil podría salir del agujero en el que está, pero no por el camino fácil de solicitar impuestos adicionales para sus competidores. Sino luchando en el mercado con buenos productos a buenos precios.

Europa podría adoptar estrategias específicas para proteger su industria del automóvil, y estas estrategias podrían incluir:

  • Apoyar la innovación en baterías y otros componentes clave de los coches eléctricos. Esto ayudaría a las marcas europeas a reducir su dependencia de los proveedores chinos.
  • Promover la cooperación entre las empresas europeas del sector. Esto ayudaría a las marcas europeas a reducir los costes y a desarrollar productos más competitivos.
  • Fortalecer la cooperación entre los gobiernos europeos. Esto ayudaría a Europa a adoptar una posición más fuerte en las negociaciones comerciales con China.

Veremos lo que sucede en el futuro próximo, pero la industria del automóvil europea tiene un gran reto por delante, y la causa no es externa, sino la estúpida complacencia de sus directivos.

Y por supuesto que todo lo dicho para Europa se podría aplicar igualmente para los USA, pues allí ha sucedido prácticamente lo mismo.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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