La mayoría de los expertos pronostican que durante los próximos 20 ó 30 años van a coexistir los coches conducidos por las personas con la paulatina introducción de los coches autónomos, cambiando el mantenimiento de los mismos.

Como en ese futuro ya próximo los coches serán cada día más eléctricos y con más informática ( o sea más robotizados ), su mantenimiento va a cambiar de manera drástica.

Además del ordenador, las partes más importantes de un coche eléctrico son la batería, el motor eléctrico y las ruedas. El resto es muy resistente y apenas hay que cambiarlo.  

El motor eléctrico es muy sencillo y duradero, la batería dura unos cuantos años y las ruedas se cambian según el uso y desgaste que tengan.

Lo demás no hay que tocarlo, por lo que las labores de mantenimiento se reducen mucho y con ello el trabajo para los garajes de reparación de coches.

La gran diferencia está en el software, pero las actualizaciones y mejoras del software estará totalmente controlado por el fabricante del coche, y con la llegada del 5G se podrá hacer de modo on-line y sin tener que ir al distribuidor del fabricante.

Los fabricantes de coches parecen más que dispuestos a cobrar por esas actualizaciones y mejoras pues puede ser una parte importante de su negocio futuro que les reporte ingresos periódicos anuales.

Todo apunta a que dentro de bastantes ( más bien muchos ) años, muchos conductores acabarán siendo pasajeros. Empezando por las ciudades.

Si pensamos un poco más, el coche eléctrico tiene menos piezas por lo que necesita menos operarios para montarlo, y algunos fabricantes ya han anunciado medidas de disminución de trabajadores en sus plantas.

Lo mismo con el mantenimiento. Aparte de cambiar las ruedas, poco más hay que hacer, y sobrará una parte importante de los talleres actuales de reparación de coches.

En cambio aparecerán trabajos nuevos para generar software que controle cada vez más funciones y más sensores del coche. Aparecerán empresas que fabriquen esos sensores, etc ….

Se irá produciendo un cambio en la fabricación y el mantenimiento de esos nuevos coches, pero no nos engañemos, la suma de los trabajadores necesarios para esas labores será casi con toda seguridad inferior a la actual.

Como siempre los cambios nos obligan a “inventarnos” y a adaptarnos a las nuevas circunstancias. Los que primero lo hagan saldrán más beneficiados.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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