He leído con sorpresa y agrado, que Paris ( Francia ) se convertirá en la primera gran ciudad del mundo en imponer un impuesto a los vehículos todoterreno utilitarios (SUV) para ayudar a combatir el cambio climático. El impuesto, que se espera que entre en vigor en 2023, se aplicará a los SUV que pesen más de 1,800 kilogramos y se espera que recaude alrededor de 100 millones de euros al año.

Y la razón es muy sencilla, los coches tipo SUV son más grandes y pesados que los automóviles tradicionales, y por lo tanto consumen más y producen más contaminación del aire.

El impuesto es parte de un esfuerzo más amplio de París para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. La ciudad ya ha impuesto un impuesto al uso del automóvil en el centro de la ciudad y está trabajando para expandir su red de transporte público.

Los SUV son una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero. En París, los SUV representan el 20% de todos los vehículos en la carretera, pero representan el 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El impuesto a los SUV ha sido criticado por algunos como una forma de castigar a los propietarios de automóviles que simplemente intentan satisfacer sus necesidades de transporte. Sin embargo, los defensores del impuesto argumentan que es una medida necesaria para reducir el impacto ambiental de los SUV, y a la vez cambiar la mentalidad de los usuarios hacia el uso de coches más eficientes.

El impuesto a los SUV de París es un paso importante en la lucha contra el cambio climático. Es la primera vez que una gran ciudad impone un impuesto a este tipo de vehículos y es probable que inspire a otras ciudades a seguir su ejemplo.

El impuesto a los SUV de París es una señal de que las ciudades están tomando medidas para abordar el cambio climático. Es probable que este tipo de impuestos se vuelvan más comunes en los próximos años a medida que las ciudades buscan reducir su impacto ambiental.

Aquí hay algunos otros beneficios potenciales del impuesto a los SUV de París:

  • Podría alentar a las personas a comprar automóviles más pequeños y eficientes en combustible.
  • Podría ayudar a reducir la dependencia de los automóviles y promover el uso del transporte público y la caminata.
  • Podría mejorar la seguridad vial al reducir el número de vehículos en las carreteras.

El impuesto a los SUV de París es una medida audaz y ambiciosa, pero es un paso necesario para abordar el cambio climático. Y es más que probable que tenga un impacto positivo en el medio ambiente y la calidad de vida de las personas que viven en París.

Y lo más importante es que otras ciudades y países se animen a seguir sus pasos, y dentro de unos años todos usemos coches más eficientes, y por tanto más ecológicos.

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESES