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Cuando pensamos en vehículos sin conductor, la mente se nos va directamente a los taxis o a los turismos particulares. Sin embargo, en las sombras de las grandes autopistas se está gestando una transformación igual de importante: la de los camiones autónomos. El sector del transporte pesado está realizando un esfuerzo enorme para incorporar esta tecnología a sus flotas.

Hacer que un vehículo de pasajeros se mueva solo ya es complejo, pero lograr que un camión de varios ejes opere sin intervención humana es un desafío de otra escala. Hablamos de decenas de toneladas en movimiento. El peso, la inercia al frenar, el volumen y la dificultad de las maniobras exigen una precisión milimétrica. La responsabilidad en términos de seguridad es máxima, pero los avances de los últimos años son asombrosos.

USA y Europa parece que están en la vanguardia. Aunque China avanza rápido, la información sobre sus pruebas suele ser más reservada, y por eso los datos se centran en Estados Unidos y Europa.

En suelo estadounidense, las pruebas se concentran en Texas y en el corredor logístico de la costa este, abarcando rutas desde la frontera canadiense hasta Florida. Allí, empresas como Aurora y Plus AI lideran la carrera con unas pocas decenas de camiones realizando trayectos reales. Llama la atención el caso de Waymo, pionera en conducción autónoma, que tras desarrollar tecnología para camiones decidió congelar ese proyecto para priorizar sus robotaxis.

Europa no se queda atrás y centra sus ensayos en las exigentes carreteras de Escandinavia. En el ámbito corporativo destaca la alianza entre el fabricante DAF y la firma especializada Einride, que integrará el sistema Einride Driver en camiones DAF a partir de 2027.

Todas las pruebas actuales operan en recorridos definidos y aprobados bajo el Nivel 4 de autonomía: el camión conduce solo durante todo el trayecto, manteniendo supervisión por control remoto en caso de cualquier eventualidad.

Llevamos casi 20 años escuchando promesas sobre vehículos autónomos. Lo que durante mucho tiempo pareció una meta lejana hoy empieza a materializarse gracias al salto cualitativo de la Inteligencia Artificial y a sensores mejorados y más económicos como el LiDAR y el radar de alta definición.

Aun así, la rentabilidad sigue siendo un dolor de cabeza. Los costes de desarrollo e implementación son astronómicos. Es muy probable que algunas startups se queden sin liquidez en el camino, mientras que las corporaciones más sólidas absorberán el mercado. Quien logre asentarse en este modelo de negocio a largo plazo se llevará un pastel gigantesco.

Más allá de la tecnología, el verdadero cuello de botella es la responsabilidad legal en caso de accidente. Por esta razón, el modelo de logística futura que prevalecerá no será el del camión autónomo vendido a un conductor individual, sino el de empresas que ofrezcan el transporte autónomo como un servicio integral. Estas compañías asumirán el riesgo y las consecuencias legales a cambio de reducir drásticamente sus costes operativos de personal y combustible.

Los camiones autónomos ya no son ciencia ficción; son una carrera de fondo donde la seguridad y la legislación dictarán el ritmo de llegada.

Amador Palacios

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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