Visitas: 0

¿Te imaginas ver un directo en alta definición transmitido desde la Luna? Lo que hace unos años parecía ciencia ficción hoy ya es una realidad. Las comunicaciones espaciales están abandonando las viejas ondas de radio para subirse a la velocidad de la luz gracias a los rayos láser. Y sí, esto lo cambia absolutamente todo.

De la radio al vídeo en 4K desde la Luna. El gran punto de inflexión ha llegado de la mano de la NASA y la misión Artemis II. Durante su viaje alrededor de la Luna, la nave tripulada ha servido como el laboratorio perfecto para una prueba histórica: transmitir vídeo en ultra alta definición (4K) vía láser desde el espacio profundo hasta una estación terrestre en Australia.

Hasta ahora, las misiones espaciales dependían de las ondas de radio. El problema es que la radio es lenta para los estándares actuales. El láser, al utilizar frecuencias muchísimo más elevadas, permite un ancho de banda masivo. Esto significa que podemos enviar miles de veces más datos por segundo. Lo mejor de todo es que esta tecnología no solo es infinitamente más rápida, sino que su coste es muy inferior al de las antenas tradicionales.

Esta tecnología no solo sirve para hablar con astronautas. En la Tierra ya la estamos usando sin darnos cuenta. La famosa constelación de satélites Starlink utiliza enlaces láser para interconectarse entre sí en el vacío del espacio.

De hecho, muchos expertos apuntan a que una red global de satélites interconectados por láser a alta velocidad podría convertirse en el back-up (sistema de respaldo) perfecto para los cables de fibra óptica submarinos. Si un cable se rompe en el fondo del océano, el internet del mundo podría saltar por el espacio a la velocidad de la luz.

Pero no todo son ventajas, el gran enemigo del láser son las nubes. Mientras que las ondas de radio atraviesan las nubes y tormentas como si nada, las nubes son el talón de Aquiles del láser, ya que absorben y atenúan la señal óptica.

Una solución podría ser una red inteligente de estaciones en la Tierra. Si el cielo de Madrid está cubierto de nubes, el satélite simplemente desvía el rayo láser hacia una estación en el sur de España o en Portugal donde brille el sol. Al saltar la información de un satélite a otro, la red esquiva el mal tiempo de forma automática.

El otro gran reto es el tráfico, porque el espacio se está empezando a quedar algo saturado. Actualmente hay cerca de 9.000 satélites activos orbitando nuestro planeta, y la cifra crece sin parar. Esta saturación exige una precisión milimétrica para que los haces de luz no se crucen ni generen interferencias.

Afortunadamente, la industria está respondiendo rápido. Decenas de empresas tecnológicas están desarrollando fotodetectores ultrasensibles de bajo coste y sistemas de alineación automatizados de última generación. Esto permite que satélites del tamaño de una caja de zapatos (los llamados CubeSats) puedan apuntar y conectarse entre sí a miles de kilómetros de distancia con una precisión quirúrgica.

Estamos en la era de las comunicaciones globales y esto es solo el principio. El internet interplanetario ya está aquí, y viaja a lomos de un rayo de luz.

Amador Palacios

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESES
Desde la terraza de Amador
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.