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Cuando hablamos de un coche eléctrico solemos pensar en la batería como el elemento más importante. Sin embargo, existe otro componente que resulta absolutamente clave para conseguir un vehículo eficiente: el electric drive, también conocido como accionamiento eléctrico.
Aunque su nombre pueda sonar muy técnico, su misión es sencilla de entender: convertir la energía almacenada en la batería en movimiento para hacer avanzar el vehículo. Pero detrás de esa función aparentemente simple se esconde uno de los sistemas electromecánicos más sofisticados de todo el automóvil.
El accionamiento eléctrico integra el motor, el inversor electrónico y, dependiendo del diseño del fabricante, también la transmisión. Su trabajo consiste en controlar cuánta energía sale de la batería, transformar la corriente continua en corriente alterna trifásica para alimentar el motor, generar el par necesario para acelerar o mantener la velocidad y recuperar energía durante las frenadas mediante la conocida frenada regenerativa. En algunos modelos incluso gestiona el reparto de par y otros elementos de la transmisión.
En pocas palabras, es el auténtico corazón del sistema de propulsión de un coche eléctrico. Y recientemente Geely ha presentado un accionamiento eléctrico revolucionario. La gran novedad es que el nuevo electric drive integrado 16 en 1 promete marcar un antes y un después en la eficiencia de los vehículos eléctricos.
El nuevo sistema pesa únicamente 75 kilogramos, aproximadamente un 15 % menos que soluciones equivalentes actuales, e integra 16 funciones en un único conjunto compacto. Gracias a este elevado nivel de integración también reduce el número de componentes, el cableado y las pérdidas energéticas, alcanzando una eficiencia declarada del 93,8 %.
La integración no solo supone ahorrar peso. También simplifica la fabricación, mejora la fiabilidad y libera espacio dentro del vehículo, aspectos cada vez más importantes en el diseño de los coches eléctricos modernos.
Y el sistema ofrece un consumo sorprendentemente bajo. En las pruebas realizadas con el nuevo sedán eléctrico Geely TT, equipado con una arquitectura eléctrica de 800 voltios, el vehículo registró un consumo de tan solo 8,2 kWh cada 100 kilómetros en un recorrido de ensayo alrededor del lago Qinghai, una cifra extraordinariamente baja para un automóvil de su tamaño

Solo como referencia, la mayoría de los turismos eléctricos de categoría similar consumen habitualmente entre 16 y 18 kWh/100 km en condiciones normales de uso.
Aunque este resultado corresponde a una prueba específica y no debe interpretarse como un consumo real en cualquier situación de conducción, demuestra hasta dónde puede llegar la mejora de la eficiencia cuando se optimiza todo el sistema de propulsión.
Reducir el consumo energético de un coche eléctrico tiene consecuencias muy importantes. Por un lado, permite montar baterías de menor capacidad para recorrer la misma distancia, reduciendo peso, costes y el consumo de materias primas.
Por otro, utilizando la misma batería se puede conseguir una autonomía considerablemente mayor, uno de los aspectos que más valoran los usuarios. Y además, un vehículo más eficiente necesita menos electricidad para recorrer cada kilómetro, lo que reduce el coste de utilización y mejora también el impacto ambiental durante toda su vida útil.
La eficiencia va a ser la próxima gran revolución de los coches eléctricos. Durante los últimos años la evolución de las baterías ha sido espectacular. Han aumentado su densidad energética, permiten recargas mucho más rápidas y ofrecen una vida útil cada vez mayor.
Sin embargo, la industria parece haber comprendido que la siguiente gran batalla no consiste únicamente en fabricar mejores baterías, sino en aprovechar mejor cada kWh disponible.
Precisamente ahí es donde avances como este nuevo accionamiento eléctrico de Geely pueden marcar una enorme diferencia. La eficiencia no depende únicamente de la batería, sino también de todo el sistema que transforma esa energía en movimiento.
Por el momento, Geely no ha anunciado cuándo comenzará la producción en serie de este innovador sistema. No obstante, si las cifras obtenidas se confirman en condiciones reales, es razonable pensar que otros fabricantes acelerarán el desarrollo de soluciones similares.
Así funciona la competencia tecnológica: una innovación impulsa a las demás. Y, en este caso, los grandes beneficiados seremos todos los usuarios, que disfrutaremos de coches eléctricos más eficientes, con mayor autonomía, menor consumo y un coste de utilización cada vez más reducido.
Sin duda, estamos ante otro hito que confirma que la revolución del vehículo eléctrico sigue avanzando, no solo gracias a mejores baterías, sino también mediante una ingeniería cada vez más inteligente y eficiente.