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La descarbonización de la aviación es uno de los mayores desafíos tecnológicos de nuestro tiempo. Mientras los coches eléctricos avanzan rápidamente, los aviones comerciales siguen necesitando combustibles con una enorme densidad energética. Por eso, cada vez que surge una nueva solución capaz de reducir las emisiones del transporte aéreo, despierta un enorme interés.

Y precisamente eso es lo que está ocurriendo con la empresa estadounidense Twelve, que acaba de poner en marcha en el estado de Washington una planta industrial capaz de fabricar combustible sintético para aviación (e-SAF) utilizando únicamente CO₂ capturado, agua y electricidad procedente de fuentes renovables.

A primera vista parece demasiado bonito para ser verdad. ¿Es realmente posible fabricar combustible para aviones a partir del dióxido de carbono presente en la atmósfera o capturado de procesos industriales?

La respuesta es sí. La tecnología existe y se basa en procesos electroquímicos avanzados que utilizan electricidad renovable para transformar el CO₂ y el agua en moléculas químicas que posteriormente se convierten en combustible de aviación. El resultado es un combustible denominado e-SAF (electronic Sustainable Aviation Fuel), químicamente compatible con los motores actuales y con la infraestructura aeroportuaria existente.

La elección del estado de Washington tampoco parece casual. Esta región dispone de una abundante producción eléctrica de origen hidroeléctrico gracias a sus grandes embalses, lo que proporciona energía renovable relativamente económica y estable. Y aquí está una de las claves de todo el proyecto: la electricidad es el principal coste del proceso.

En la foto inferior se puede ver una foto de la planta de fabricación

Hasta ahora, gran parte de los combustibles SAF se han producido a partir de aceites usados, grasas animales o residuos orgánicos. Aunque estas soluciones son positivas, tienen una limitación evidente: la disponibilidad de materia prima. El volumen de combustible que demanda la aviación mundial es tan enorme que resulta imposible cubrirlo únicamente con residuos orgánicos.

Por eso, la producción de combustible sintético a partir de CO₂ se considera una de las alternativas más prometedoras a largo plazo. El carbono necesario podría obtenerse prácticamente de forma ilimitada mediante captura industrial o incluso directamente del aire, eliminando así el problema de la escasez de materias primas.

Además del combustible para aviación, Twelve también produce e-nafta, una materia prima que puede utilizarse para fabricar plásticos, envases, disolventes y numerosos productos químicos que actualmente dependen del petróleo.

Sin embargo, todavía quedan importantes interrogantes por resolver. El primero es económico. Aunque la tecnología funciona, el precio actual del e-SAF sigue siendo superior al del combustible convencional. Como ha ocurrido con otras tecnologías energéticas, la esperanza es que los costes disminuyan a medida que aumente la escala de producción y se desarrollen nuevas instalaciones.

El segundo desafío es la capacidad productiva. La planta de Washington representa un hito tecnológico, pero el sector aéreo consume cientos de miles de millones de litros de combustible cada año. Será necesario construir muchas más instalaciones para que esta solución tenga un impacto realmente significativo.

Aun así, el proyecto marca un paso muy importante. Por primera vez, una planta comercial demuestra que es posible fabricar combustible para aviación a partir de CO₂, agua y electricidad renovable a escala industrial. Ahora comienza la fase más interesante: comprobar si los resultados técnicos y económicos cumplen las grandes expectativas generadas.

La planta AirPlant One, situada en Moses Lake (Washington), comenzó operaciones comerciales en junio de 2026 y está produciendo combustible E-Jet y e-nafta a partir de CO₂, agua y electricidad renovable, convirtiéndose en una de las primeras instalaciones comerciales de este tipo en Estados Unidos.

Quizá todavía sea pronto para hablar de una revolución, pero iniciativas como la de Twelve nos acercan a un futuro en el que volar genere muchas menos emisiones sin necesidad de cambiar los aviones que ya conocemos.

Seguiremos de cerca lo que nos trae el tiempo para disponer de un entorno más sostenible.

Amador Palacios

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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