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Descarbonizar el transporte marítimo es uno de los retos más difíciles de la lucha climática. Los grandes buques cargueros consumen enormes cantidades de combustible y hasta ahora parecía casi imposible imaginarlos moviéndose con energías limpias. Pero la industria naviera empieza a demostrar que, aunque el camino sea largo, sí se puede avanzar.

Un astillero chino marca un hito importante. El astillero Guangzhou Shipyard International (GSI), filial de China State Shipbuilding Corporation, ha entregado un buque portavehículos que combina motores de gas natural licuado (GNL) con un sistema de paneles solares conectado a la red eléctrica del barco. Es el primer carguero de la clase de 10.000 vehículos en el mundo equipado con generación fotovoltaica.

El barco, bautizado Glovis Nova, mide 230 metros de eslora y puede transportar hasta 10.800 vehículos repartidos en 14 cubiertas, nueve fijas y cinco ajustables en altura. Fue entregado a la surcoreana Korea Ocean Business Corporation (KOBC) y operará en rutas entre Asia, Sudeste Asiático, Norteamérica y Europa bajo el operador Hyundai Glovis.

Su sistema fotovoltaico alcanza un pico de 200 kW de potencia, y en un día con entre 5,5 y 7 horas de sol puede generar cerca de 1.000 kWh adicionales para el consumo energético del buque. No es suficiente para mover el carguero por sí solo, pero sí reduce de forma notable la dependencia del combustible fósil en las tareas eléctricas a bordo.

Además, cuenta con motores duales que pueden funcionar tanto con GNL como con combustible convencional, y sus tanques están dimensionados para completar una travesía entera sin necesidad de repostar. Todo ello le permite navegar a una velocidad de crucero de 19 nudos, cumpliendo con los estrictos estándares de emisiones Tier III de la Organización Marítima Internacional (OMI).

¿Es esto suficiente? NO. Conviene ser honestos: el GNL sigue siendo un combustible fósil y genera CO₂, además de preocupar por posibles fugas de metano en su producción y uso. Este buque no es, ni pretende ser, un barco de cero emisiones. Pero sí representa un paso incremental muy relevante: según sus constructores, reduce en más de un 30% las emisiones frente a un carguero convencional propulsado solo con fuelóleo.

La transición energética del transporte marítimo no va a producirse de la noche a la mañana. No se trata de sustituir barcos totalmente contaminantes por otros totalmente limpios de un día para otro, sino de ir incorporando, envío tras envío, tecnologías que reduzcan el impacto ambiental. Energía solar, GNL, generadores de eje de alta eficiencia… cada pieza suma.

Es un desafío enorme, pero como dice el refrán, querer es poder. El reto climático exige que pongamos toda nuestra capacidad de innovación al servicio de un objetivo común: dejar a las próximas generaciones un planeta más habitable. Y barcos como este demuestran que, incluso en el sector más difícil de electrificar, la voluntad de cambio ya está navegando.

Amador Palacios

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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