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Hubo un tiempo, no hace tanto, en el que el sello «Made in Japan» en un televisor era el estándar de oro de la tecnología mundial. Nombres como Sony, Panasonic o Toshiba dominaban nuestros salones con una mezcla de prestigio y vanguardia. Sin embargo, el mapa de la electrónica de consumo ha dado un giro de 180 grados. Hoy, la noticia es impactante: ya no quedan empresas japonesas que fabriquen sus propios televisores en suelo nipón.
El último gran movimiento lo protagonizó Panasonic. La mítica firma japonesa ha cesado la producción propia de televisores para firmar un acuerdo estratégico con la gigante china Skyworth Global. A partir de ahora, la tecnología que antes nacía en fábricas japonesas se ensambla en instalaciones chinas.
Este camino no es nuevo. Sony, el otro gran baluarte del sector, lleva tiempo delegando su fabricación en TCL Technology, manteniendo en Japón únicamente el diseño y el desarrollo de software de alta gama. Es el signo de los tiempos: el hardware se ha vuelto una lucha de costes, mientras que el valor añadido se refugia en el diseño.
El negocio ha basculado hacia Corea del Sur (con Samsung y LG liderando el mercado OLED y QLED) y, de forma masiva, hacia China. Empresas como Hisense o la mencionada TCL han logrado algo que parecía imposible hace décadas: ofrecer pantallas gigantes con una calidad de imagen sorprendente a precios que Japón no puede igualar.
La competencia es feroz y los márgenes de beneficio por unidad son cada vez más estrechos. Para sobrevivir, las marcas tradicionales han tenido que elegir entre desaparecer o subcontratar.

Y ¿Qué pasa en Occidente?. Si miramos a Europa o Estados Unidos, el panorama no es mucho más alentador para la producción local. En EE.UU., Vizio ( en California ) resiste en ciertos segmentos de precio medio-alto. En el viejo continente, nombres históricos como Philips (Países Bajos) o la casi testimonial Grundig (Alemania) mantienen producciones limitadas, pero lejos de los volúmenes necesarios para dictar las reglas del juego mundial.
Lo más curioso es la metamorfosis de las marcas que antes reinaban. Firmas como Hitachi, Mitsubishi, JVC, Sharp o Toshiba han evolucionado. Algunas se han centrado en componentes industriales, otras en aire acondicionado o incluso en servicios financieros y soluciones de infraestructura. El televisor ya no es el centro de su negocio, sino un recuerdo de su pasado glorioso.
Esta tendencia no parece que vaya a revertirse. El usuario actual demanda la última tecnología —4K, HDR, paneles de 75 pulgadas— al precio más bajo posible. Y hoy por hoy, esa ecuación solo se resuelve con las economías de escala que ofrece China.
Es el fin de una era romántica de la electrónica japonesa, pero el comienzo de una etapa donde la inteligencia artificial y el software importan más que el lugar donde se soldó la placa base.
Solo a nivel informativo adjunto el Ranking Global de Ventas (Cuota de Mercado 2025-2026) de televisores
Posición Marca Origen Cuota de Mercado
1º Samsung Corea del Sur 17% – 19%
2º TCL China 15% – 16%
3º Hisense China 11% – 12%
4º LG Corea del Sur 9% – 10%
5º Xiaomi China ~8%
Samsung continúa siendo el líder global por 20º año consecutivo (2006-2026), aunque su cuota de mercado ha cedido terreno frente al empuje de TCL y Hisense. Es posible que no tarde mucho en ser superada.
Así evolucionan los negocios.