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Los taxis autónomos han dejado de ser ciencia ficción para convertirse en una realidad cotidiana en varias ciudades de Estados Unidos. Y si hay un nombre que destaca por encima del resto en este sector es Waymo, la compañía que lleva más de una década liderando el desarrollo del vehículo autónomo. Hace unas cuantas semanas, la empresa volvió a acaparar titulares al anunciar una inyección de capital de 16.000 millones de dólares, destinada a ampliar y consolidar su red de robotaxis tanto en EE. UU. como, a medio plazo, en otros mercados internacionales.

Waymo no es una startup recién llegada. Sus orígenes se remontan a 2009, cuando inició su andadura como un proyecto interno de Google. Desde entonces, ha vivido una evolución tecnológica constante, atravesando múltiples generaciones de sensores, software de percepción, inteligencia artificial y sistemas de control. Ese largo recorrido explica por qué hoy es considerada la plataforma de conducción autónoma más avanzada del mundo, aunque ya no es la única en esta carrera.

A diferencia de otros competidores, Waymo no se limita a pruebas piloto o demostraciones controladas. Sus vehículos realizan más de 400.000 viajes pagados cada semana en ciudades como Phoenix, San Francisco, Los Ángeles o Austin. Son trayectos reales, con clientes reales y en tráfico urbano complejo, lo que marca una diferencia clave frente a otros proyectos aún en fase experimental.

Según datos de la propia compañía, solo en 2025 se realizaron alrededor de 15 millones de servicios de taxi autónomo. Un volumen que empieza a ser significativo y que, además, se ha logrado sin incidencias graves, aunque, como es lógico, no ha estado exento de algunos incidentes puntuales. Waymo insiste —y los datos respaldan esta afirmación— en que sus vehículos son mucho más seguros que los coches conducidos por humanos, reduciendo accidentes y, potencialmente, salvando miles de vidas a largo plazo.

Pese a estos avances, conviene mantener una visión realista. Los coches autónomos aún no están listos para dominar las ciudades del mundo. Quedan años de desarrollo, regulación, adaptación urbana y, sobre todo, aceptación social. Sin embargo, la tendencia es clara: cada año que pasa, la tecnología mejora y el margen de error se reduce.

El gran obstáculo ya no es solo tecnológico, sino económico. Ninguna de las empresas que operan taxis autónomos genera beneficios hoy en día. En el caso de Waymo, si tomamos como referencia los viajes realizados en 2025 y asumimos un precio medio de 25 dólares por trayecto, los ingresos rondarían los 400 millones de dólares anuales. Una cifra respetable, pero insuficiente frente a unos costes que se traducen en pérdidas cercanas a los 3.000 millones de dólares.

¿Por qué se pierde tanto dinero? La respuesta es sencilla: los vehículos autónomos actuales son extremadamente caros. Sensores LIDAR, radares, cámaras, sistemas redundantes y potentes plataformas de computación elevan el precio muy por encima del de un coche convencional con conductor, además de una gestión complicada. Mientras estos costes no bajen de forma drástica, el modelo de negocio seguirá siendo deficitario.

Otras empresas del sector, como Zoox o startups emergentes, sobreviven gracias a inyecciones constantes de capital, esperando que el mercado madure y los costes se reduzcan. Es una apuesta a largo plazo, que exige paciencia y una gran capacidad financiera. Todo indica que aún quedan varios años de inversiones millonarias antes de que este negocio alcance la rentabilidad.

La reciente ampliación de capital de Waymo deja claro que sus inversores creen firmemente en el potencial del transporte autónomo. No buscan beneficios inmediatos, sino posicionarse como líderes cuando el mercado finalmente despegue. Y todo apunta a que ese momento llegará, aunque no tan rápido como algunos pronosticaban hace una década.

Como suele ocurrir con las grandes revoluciones tecnológicas, el camino es más largo y costoso de lo esperado. Pero cada kilómetro recorrido sin conductor acerca un poco más ese futuro. El tiempo, como siempre, lo dirá.

Amador Palacios

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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