El mundo del coche autónomo sigue avanzando, aunque a un ritmo más irregular de lo que muchos imaginaron hace unos años. Algunas empresas ya realizan viajes de prueba con clientes en entornos muy controlados, mientras otras siguen desarrollando su tecnología a la espera del momento adecuado para dar el salto comercial. Y en ese escenario todavía bastante abierto, siguen apareciendo nuevos actores.

Uno de los nombres que empieza a sonar con más fuerza es Tensor, una compañía que, aunque pueda parecer nueva para el gran público, lleva cerca de nueve años trabajando en conducción autónoma. Tras varias presentaciones parciales en 2025, ha sido en el CES 2026 donde ha realizado su presentación mundial, anunciando su intención de poner su coche a la venta en la segunda mitad de 2026.

Por ahora, la empresa no ha concretado ni el precio final ni la fecha exacta de lanzamiento, y tampoco ha facilitado todos los detalles técnicos. Aun así, lo mostrado resulta llamativo y merece atención.

El vehículo de Tensor es un SUV eléctrico concebido desde cero para la conducción autónoma. No es un coche tradicional al que se le haya añadido tecnología, sino un sistema pensado para funcionar de forma automática en prácticamente todas sus funciones.

En su interior integra un potente ordenador de NVIDIA, capaz de procesar en tiempo real enormes volúmenes de datos procedentes de un despliegue masivo de sensores: cámaras, radares, láseres y lidars. Según la compañía, el coche incorpora alrededor de un centenar de sensores, lo que da una idea de la complejidad del sistema.

La automatización va más allá de la conducción. Tensor afirma que el vehículo puede aparcarse solo, gestionar la recarga de la batería e incluso activar sistemas automáticos de limpieza, todo ello sin intervención humana directa.

Uno de los puntos más ambiciosos de la propuesta es que Tensor asegura haber alcanzado el Nivel 4 de conducción autónoma, lo que implica que el coche puede circular sin conductor en determinadas condiciones y zonas, sin necesidad de supervisión constante.

El vehículo incorpora volante, pero este puede escamotearse a voluntad, reforzando la idea de que el coche está pensado para circular sin que el usuario tenga que conducir.

Ahora bien, aquí conviene introducir una dosis de realismo. Obtener la homologación oficial para vender un coche autónomo de Nivel 4 a particulares es extremadamente complejo. Empresas como Waymo y otras llevan años acumulando millones de kilómetros de pruebas y aun así operan bajo fuertes restricciones.

Tensor afirma que su enfoque principal es la venta a clientes particulares, algo poco habitual en este sector, donde la mayoría de compañías priorizan flotas de taxis autónomos o servicios de movilidad. Aun así, es razonable pensar que una venta a flotas sería bienvenida si se presentara la oportunidad.

De momento, la falta de datos técnicos detallados impide comparaciones serias con otros vehículos autónomos ya en pruebas avanzadas. Y aunque el anuncio suena prometedor, conseguir la aprobación regulatoria en tan poco tiempo parece difícil.

Como suele ocurrir en este sector, el discurso comercial es optimista. Quizás demasiado. Aun así, Tensor presenta una propuesta interesante y bien alineada con hacia dónde evoluciona la industria: vehículos definidos por software, sensores avanzados y grandes capacidades de computación.

Si logrará cumplir su promesa de llegar al mercado en 2026 es algo que solo el tiempo dirá. Pero, sin duda, es un proyecto que merece seguimiento.

Se puede ver la web de la empresa en :  https://www.tensor.auto/

Y un video en :  https://www.youtube.com/watch?v=wcLXmTFPyYU

Amador Palacios

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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