Hoy vamos a poner el foco en un tema que se comenta en los titulares internacionales. A medida que empezamos este 2026, la pregunta que muchos se hacen en los concesionarios y despachos de Detroit es: ¿Puede realmente Donald Trump frenar la revolución del coche eléctrico?

La respuesta corta es: puede ponerle palos en las ruedas en casa, pero el motor del mundo ya ha cambiado de marcha.

Desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente Trump no ha ocultado su escepticismo. Recientemente, su administración ha tomado medidas drásticas, como la eliminación de los créditos fiscales de 7.500 dólares (que finalizaron oficialmente en septiembre de 2025) y la congelación de miles de millones de dólares destinados a infraestructura de carga.

Esto ha provocado un terremoto en la industria estadounidense. Gigantes como Ford han anunciado cargos multimillonarios (casi 20.000 millones de dólares) para pivotar de nuevo hacia los híbridos y la gasolina, mientras que las ventas de eléctricos en EE. UU. sufrieron un desplome notable tras el fin de las ayudas. Para muchos fabricantes locales, esto parece un refugio seguro, pero para la ciencia y la economía global, podría ser una trampa de falta de competitividad.

El mundo no espera a Washington. Mientras EE. UU. mira por el retrovisor, el resto del planeta pisa el acelerador. China, el mayor mercado automotriz del mundo, ya ha cruzado el umbral donde el 50% de sus ventas son eléctricas. Sus marcas, como BYD o Xiaomi, no solo dominan su territorio, sino que se están expandiendo con agresividad por Sudamérica y el sudeste asiático.

En Europa, aunque la presión de los fabricantes tradicionales ha logrado que la Unión Europea suavice la prohibición total de 2035 —permitiendo ahora un margen para combustibles sintéticos o híbridos avanzados—, la tendencia es clara. En países como Noruega, las ventas de coches eléctricos ya superan un asombroso 90%. La tecnología ya no es una promesa; es la norma.

La situación de las baterías está en un punto de no retorno. Aquí es donde entra la física y la economía de escala. La verdadera revolución no depende de quién ocupe el Despacho Oval, sino del precio de las baterías de ion-litio. Cada año, la densidad energética mejora y los costes de fabricación caen.

Estamos muy cerca del «punto de paridad»: ese momento en que fabricar un coche eléctrico sea igual de barato que uno de combustión sin necesidad de ninguna subvención. Cuando ese día llegue (y los expertos dicen que es cuestión de muy poco tiempo), las leyes del mercado se impondrán a las leyes políticas. Ningún arancel podrá detener a un producto que es más eficiente, más barato de mantener y, finalmente, más económico de comprar.

Subir aranceles y proteger tecnologías antiguas puede parecer una victoria política inmediata, pero es una estrategia muy arriesgada, es pan para hoy y hambre para mañana. Si los fabricantes occidentales dejan de innovar en lo eléctrico para exprimir el último dólar del motor de explosión, se encontrarán en cinco años compitiendo con coches asiáticos que son tecnológicamente muy superiores y más baratos.

La historia nos enseña que la comodidad tecnológica suele preceder a la quiebra de los que se han dormido. Creo que nadie puede detener el progreso científico que está haciendo que el aire de nuestras ciudades sea más limpio y nuestro transporte más eficiente.

No sé si las empresas occidentales de automoción aún están a tiempo de reaccionar, pero tengo claro que el Sr. Trump no les va a salvar de su quiebra. El se preocupa por sí mismo y por sus amigos multimillonarios. A él no le importan los pobres trabajadores de la industria de la automoción que se puedan quedar sin trabajo.

La vida es así de injusta.

¿Y tú qué piensas, querido amigo? ¿Crees que la comodidad de lo conocido nos hará perder la carrera del futuro?

Amador Palacios

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESES
Desde la terraza de Amador
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.