Con la llegada del frío, nuestras redes sociales y televisores se inundan de anuncios prometedores: pequeños dispositivos que «calientan una habitación entera por céntimos» o calentadores de bajo consumo con diseños modernos. Sin embargo, creo que es mi deber decirte la verdad: en el mundo de la calefacción eléctrica por resistencia, los milagros no existen.

La termodinámica no sabe de marketing. Casi todos estos aparatos funcionan mediante el efecto Joule. Esto es ciencia básica: una corriente eléctrica pasa por un hilo (resistencia), este se calienta y emite calor. La regla es inamovible: para generar una cantidad determinada de calor, necesitas consumir una cantidad equivalente de electricidad.

Si un calefactor tiene una potencia de 2.000 W, consumirá 2.000 W, sin importar si es grande, pequeño o si el anuncio dice que es «mágico». Llamarlos «de bajo consumo» es, sencillamente, un engaño. El aparato calentará en proporción directa a lo que absorba de tu red eléctrica.

El peligro de los dispositivos «pequeños y baratos». Existe la creencia errónea de que, si un aparato es pequeño, gasta poco. Nada más lejos de la realidad. Muchos de estos mini-calentadores que se enchufan directamente a la pared están fabricados con materiales de baja calidad.

   

Esto no solo es ineficiente, sino peligroso. Un dispositivo mal fabricado que maneja altas potencias en un cuerpo de plástico pequeño puede provocar sobrecalentamientos o cortocircuitos, dándonos un disgusto mucho mayor que una factura elevada.

Si buscas ahorrar de verdad, la respuesta no está en una resistencia eléctrica, sino en la bomba de calor (los aires acondicionados con modo calor).

A diferencia de los radiadores, la bomba de calor no «crea» calor de la nada, sino que lo mueve del exterior al interior. Por cada 1 kW de electricidad que consume, puede llegar a entregar 2,5 kW o más de calor a tu hogar. Es el sistema más eficiente que existe hoy en día, aunque su instalación inicial sea más costosa y en general fija, aunque hay algunos portátiles.

El mejor consejo: aislar antes que calentar. Ningún aparato, por eficiente que sea, servirá de mucho si el calor se escapa por las rendijas de las ventanas o paredes mal aisladas. La mejor energía es la que no se consume.

En resumen: desconfía de los «productos milagro». Para calentar tu casa cuando hace frío, apuesta por un buen aislamiento y sistemas probados. La física siempre tiene la última palabra sobre el marketing.

Amador Palacios

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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