En el mundo de la energía renovable aparecen ideas innovadoras cada cierto tiempo, pero solo algunas tienen el potencial de cambiar de verdad el panorama energético. Una de las más llamativas es la propuesta de JTEC Energy, una empresa fundada en 2020 por el prolífico inventor Lonnie Johnson, el mismo creador del célebre Super Soaker. Tras décadas trabajando en tecnología, y con más de 140 patentes a su nombre, Johnson vuelve a sorprender con un sistema que promete transformar directamente calor en electricidad, sin necesidad de turbinas, motores o partes móviles complejas.
Para muchos, Lonnie Johnson es “el inventor de una pistola de agua a presión”. Pero su historial es mucho más amplio: ingeniero de la NASA, experto en sistemas energéticos, con 140 patentes a su nombre y desde 2022 miembro del National Inventors Hall of Fame. Con este bagaje, no sorprende que su nueva empresa esté llamando la atención de gobiernos, inversores y centros industriales.
JTEC Energy está ampliando sus instalaciones en Atlanta para acelerar la llegada de su tecnología al mercado. Y no es para menos: lo que propone puede redefinir la forma en que aprovechamos el calor que hoy se pierde en industrias, motores, procesos químicos y fuentes geotérmicas.
¿Qué es exactamente el JTEC? Las siglas JTEC corresponden a Johnson Thermo-Electrochemical Converter, un convertidor termo-electroquímico capaz de generar electricidad directamente a partir de calor.
A diferencia de los sistemas tradicionales —como los motores térmicos o las turbinas de vapor—, el JTEC funciona como un dispositivo de estado sólido: sin pistones, sin hélices y con un mantenimiento mínimo.
La clave está en su uso de hidrógeno como fluido de trabajo dentro de un circuito cerrado. El sistema se basa en un proceso termo-electroquímico que aprovecha diferencias de temperatura para generar un flujo eléctrico.
Aunque el sistema es complejo, la idea central sencilla es esta: si tienes calor en un lado y frío en el otro, el hidrógeno se mueve, y al moverse genera electricidad.

Funcionamiento del Sistema JTEC: El sistema opera como un sistema cerrado utilizando gas hidrógeno como fluido de trabajo, no como combustible. El proceso implica:
. Diferencial de Presión y Temperatura: El dispositivo tiene dos etapas: una de compresión a baja temperatura y una de potencia a alta temperatura. Una membrana de intercambio de protones (PEM) divide las cámaras en cada etapa.
. Ionización y Flujo de Carga: El calor (por ejemplo, calor residual industrial o calor geotérmico) se aplica para aumentar la presión del hidrógeno en un lado de la membrana. La diferencia de presión y temperatura impulsa el gas de hidrógeno a través de la membrana. A medida que el hidrógeno pasa, se ioniza, produciendo protones y electrones.
. Generación de Electricidad: Los protones pasan a través de la membrana, mientras que los electrones son forzados a través de un circuito externo (una carga), generando así una corriente eléctrica utilizable.
. Ciclo Cerrado: El hidrógeno no se consume en el proceso, sino que circula continuamente en un ciclo cerrado, similar a un ciclo Ericsson, lo que significa que el sistema no requiere recarga de combustible constante.
Un sistema con ventajas enormes y con implicaciones muy interesantes, pues a propuesta tiene:
. Alta eficiencia. Los desarrolladores aseguran que puede superar ampliamente a los generadores termoeléctricos (TEG) actuales.
. Menos mantenimiento. Al no tener partes móviles, su durabilidad potencial es mucho mayor.
. Escalabilidad. Desde aprovechar calor corporal en dispositivos pequeños hasta recuperar calor industrial o geotérmico.
. Reversible. Puede funcionar al revés: usando electricidad para enfriar o climatizar de forma altamente eficiente.
. Aprovechamiento universal del calor. Toda industria genera calor residual. Convertir parte de él en electricidad sería un avance enorme.
La tecnología JTEC está en una fase avanzada de desarrollo. Según la empresa, su primera unidad industrial operativa estará lista en 2026, un paso clave para validar su viabilidad comercial.
Si funciona como se espera, podría integrarse en fábricas, plantas de energía, procesos químicos, instalaciones geotérmicas o incluso en edificios que quieran recuperar calor interno.
Las expectativas son altas. Johnson ha demostrado más de una vez que es capaz de convertir ideas poco ortodoxas en tecnologías de éxito. Y una propuesta como esta, que parece relativamente sencilla de fabricar y escalar, está atrayendo cada vez más financiación.
Atravesamos un momento crítico en cuanto a energía y emisiones. Cualquier sistema capaz de generar electricidad de forma sostenible, sin combustibles fósiles y aprovechando calor que hoy se desperdicia, merece ser seguido de cerca.
Si el JTEC cumple lo que promete, podríamos estar ante una innovación capaz de complementar de forma decisiva las energías renovables tradicionales.
Ojalá esta nueva vía tecnológica prospere. El mundo la necesita, y los antecedentes del equipo invitan al optimismo. El tiempo lo dirá.