Si observamos un poco lo que pasa a nuestro alrededor y leemos algunos informes sociales no es necesario tener una enorme visión para llegar a la conclusión que la clase media a la que muchos de origen humilde conseguían llegar está siendo laminada.

Si nos vamos atrás hace unos cien años a principios del siglo pasado, veíamos una España polarizada en dos grandes grupos sociales, una clase dominante de pocos miembros dirigentes y con buenos niveles de vida, y una clase pobre muy numerosa que vivía en un nivel de subsistencia con pocos derechos, muy escaso acceso a la cultura, y de la que era muy difícil salir.

Esa clase pobre en general era trabajadora en labores manuales, y sus hijos empezaban a trabajar a muy temprana edad ( entre 12 y 16 años ) para aportar algo a la subsistencia familiar, y acabar siendo otros nuevos obreros con escaso nivel de vida. Salir de ese entorno era muy difícil.

En los años 50, 60 y siguientes  se produjo un gran cambio social y cultural con acceso a la educación de muchos de los hijos de esa clase trabajadora, que les permitió acceder a trabajos mejor remunerados, y mejores posibilidades de vida.

España dio un gran salto adelante, y se instituyó una nueva clase media con mayor poder adquisitivo, con un aumento muy importante de la venta de casas, coches, vacaciones, etc …. que ayudó a desarrollar al país, y cuyos hijos tenían acceso a la educación. Se crearon gran cantidad de Universidades por todas las regiones de España, que junto con la democracia y el bienestar económico nos hizo creer que  estábamos tocando el cielo.

Se creó una sólida clase media que tenía una estabilidad laboral con salarios decentes, piso en propiedad, dos o más hijos, coche, vacaciones, algunos ahorros en el banco, etc …. Era el colchón entre los poderosos de siempre, y los desesperanzados de antaño, disminuyendo mucho la tensión entre clases, pues eran más los que vivían razonablemente bien.

Con el cambio de siglo esto ha cambiado a peor. Estamos viviendo en una época en que los salaros son más precarios, y cada día hay más gente que teniendo trabajo le cuesta llegar a final de mes de manera desahogada. Y esto crea estrés y crispación en la sociedad.

La clase media antes abundante va disminuyendo, la clase pobre va en aumento, y la polarización social es cada vez mayor. Cosa que es utilizada por los partidos políticos de uno y otro bando para buscar culpables a la insatisfacción general, y a la vez buscar un punto de apoyo desde el que lanzar sus diatribas a los “enemigos” irreconciliables.

Los empresarios, la enorme mayoría de ellos pequeños y trabajadores a su vez, apenas reciben ayudas para que crezcan y potencien la creación de más empleo a su alrededor. A los políticos se les llena la boca hablando de favorecer el emprendimiento, pero la realidad es que solo saben ponen trabas e impuestos a los que todavía no han salido del agujero emprendedor.

Con una sociedad cada vez más banalizada por las redes sociales, cada día hay más gente que piensa menos, cree que tiene todos los derechos sin apenas obligaciones, y es muy fácilmente manipulable para llevarla a situaciones extremas en las que expresar su desesperanza.  Y esto también forma parte de la crispación reinante.

Cuando escucho hablar de la polarización y la crispación, casi nadie habla de las causas, y para mí quizás la más importante es la desaparición de la clase media que ejercía de “colchón” amortiguador de tensiones.

El aumento de la pobreza potencia todo tipo de crispaciones, y saca lo peor de nosotros mismos.

Intentando responder al título de mi reflexión: ¿ A dónde va la clase media ?

La respuesta podría ser: se está yendo por el agujero del desagüe.

Y como bien dice un viejo refrán español: entre todos la mataron y ella sola se murió.

Las consecuencias las pagaremos todos, en especial los más débiles.

Amador Palacios

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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