Las gafas inteligentes se han puesto de moda. Los medios las mencionan a diario, las redes sociales están llenas de vídeos probándolas y los fabricantes compiten por quedarse con un mercado que parece a punto de despegar. Pero hay un detalle que empieza a ser imposible ignorar: cada vez hay más gafas inteligentes chinas, y muchas de ellas están superando en calidad y precio a las occidentales.

Durante años, Meta ha sido la referencia en Occidente. Sus gafas, con funciones bien integradas y un marketing potente, se han convertido en el modelo más visible. El problema es que en China no se venden, y ese vacío lo han ocupado decenas de marcas locales. No solo gigantes como Xiaomi o Alibaba, sino también nuevas empresas que hasta hace poco no conocíamos y que están lanzando productos muy serios.

Un ejemplo llamativo es Rokid, probablemente uno de los nombres que más presencia está tomando en medios especializados. Sus gafas son ligeras, discretas y capaces de proyectar información en ambas lentes de forma monocroma. Ofrecen funciones muy demandadas: traducción simultánea, integración con Google Maps, cámara integrada, modos de información contextual y compatibilidad con el móvil para procesar datos.

Se puede ver la web en: https://global.rokid.com/pages/rokid-glasses

¿La sorpresa? Todo esto con un diseño que ronda los 50 gramos, un peso esencial para que el usuario no sienta que lleva un casco de realidad aumentada encima.

Y no están solas. Decenas de marcas chinas están replicando esta filosofía y compitiendo fuertemente entre ellas:

. Aspecto similar a unas gafas normales

. Peso muy reducido

. Funciones prácticas para el día a día

. Precios agresivos

Mientras tanto, en Occidente seguimos viendo modelos que, en muchos casos, son más grandes, más caros o con funciones más limitadas. Lo curioso es que una buena parte de las gafas occidentales ya se fabrican en Asia, así que China tiene perfectamente controlada la cadena de suministro. Lo cual es una gran ventaja.

Ese dominio industrial está permitiendo que las empresas chinas reaccionen con enorme rapidez, algo que ya pasó con los smartphones. Primero arrasaron en el mercado interno y luego dieron el salto global. Ahora están haciendo lo mismo con las gafas inteligentes, pero adelantándose a empresas occidentales.

Los datos apoyan esta tendencia: las ventas globales de gafas inteligentes se duplicaron en 2025, y gran parte de ese crecimiento vino de Asia. El impulso está siendo tan fuerte que los fabricantes chinos ya se están posicionando directamente en Europa y EEUU, con propuestas tan sólidas que muchos usuarios empiezan a plantearse si tiene sentido pagar más por un modelo occidental.

Sin embargo, no todo es perfecto. El principal problema sigue siendo la privacidad. Al incluir cámaras, es difícil saber cuándo están grabando y cuándo no. Esto genera incomodidad en espacios públicos, especialmente para quienes no desean estar bajo un objetivo invisible. Es un debate que va a intensificarse conforme las gafas se popularicen.

Y luego está la eterna pregunta que algunos entusiastas exageran: ¿sustituirán a los móviles?

La respuesta es clara: no, al menos no en mucho tiempo. Las gafas dependen del móvil para procesar la mayoría de sus funciones, la pantalla sigue siendo necesaria en multitud de situaciones, y el ecosistema de apps está lejos de ser comparable.

Lo que sí está claro es que las gafas inteligentes se están convirtiendo en un nuevo gadget útil, especialmente para viajar, trabajar o disfrutar de información contextual sin mirar el teléfono. Y si la tendencia continúa como hasta ahora, los fabricantes chinos van camino de liderar este mercado igual que lideran los móviles, las baterías, los drones y buena parte de la electrónica de consumo mundial.

El futuro inmediato no será de gafas que sustituyen al móvil, sino de gafas que lo complementan. Y en ese terreno, China ya juega con ventaja.

Amador Palacios

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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