¡Hola, entusiasta de la tecnología! Hoy voy a reflexionar sobre uno de los debates más candentes del mundo tech: ¿Están las gafas inteligentes destinadas a destronar a nuestro fiel smartphone? Con las grandes empresas (desde Meta hasta Apple) invirtiendo a manos llenas en este nicho, y nuevos modelos presentándose casi semanalmente, parece el momento perfecto para evaluar si el rey de la comunicación, tras casi 20 años en el mercado, tiene sus días contados.

Uno de los principales desafíos para que las gafas se conviertan en un dispositivo autónomo es la física pura. Para que unas gafas sean cómodas de usar durante todo el día, deben ser ligeras. Este requisito limita drásticamente dos componentes esenciales: la batería y la electrónica avanzada que se puede integrar en las patillas.

La realidad actual es que la mayoría de las gafas inteligentes en el mercado no son autónomas. Actúan como una extensión, dependiendo totalmente de la potencia de procesamiento y la conectividad a internet de nuestro móvil. Son un accesorio; el smartphone sigue siendo el cerebro digital que lo orquesta todo.

Mientras tanto, nuestro querido móvil no se ha quedado parado. Es un computador portátil cada vez más potente y versátil. Resuelve desde tareas complejas de productividad hasta el entretenimiento más exigente. En la mano, tenemos una pantalla de alta resolución y un arsenal de sensores, todo ello con una autonomía que las gafas no pueden igualar.

El móvil es la navaja suiza que satisface casi todas las necesidades del usuario moderno. Es un dispositivo multiusos que sigue evolucionando anualmente con procesadores más capaces y nuevas funciones, haciendo difícil justificar su sustitución total por un dispositivo que solo ofrece una porción de sus capacidades.

Para entender dónde encajan estos gadgets, debemos clasificarlos en dos categorías principales:

. Gafas Sencillas (sin proyección): Se centran en el audio y la discreción. Utilizan IA y electrónica básica para transmitir información vía audio (notificaciones, llamadas) o controlar funciones del móvil. Son un auricular con estilo, no un reemplazo del móvil.

. Gafas Avanzadas (con proyección AR/VR): Incluyen un proyector que coloca información visual en uno o ambos cristales (Realidad Aumentada – AR). Aunque son más completas, son inherentemente más pesadas, más caras y, paradójicamente, las que más rápido agotan la batería, obligando a una dependencia constante del móvil o de una fuente de alimentación externa.

Es habitual escuchar a líderes como el Sr. Mark Zuckerberg predecir que las gafas de Realidad Aumentada (AR) reemplazarán a los móviles. En mi opinión, creo que aquí se confunden los deseos empresariales (un nuevo y enorme mercado) con la realidad funcional del usuario.

La realidad se impone. Las gafas inmersivas (tipo Apple Vision Pro) serán herramientas potentes para nichos muy específicos, como el trabajo colaborativo 3D o el entretenimiento inmersivo. Su uso diario será limitado por peso, precio y autonomía.

Las gafas de uso diario ( las más numerosas ) serán dispositivos livianos cuya principal función será actuar como un filtro inteligente para las notificaciones del móvil, manteniendo la potencia y el procesamiento en el dispositivo que cabe en tu bolsillo.

Nadie tiene una bola de cristal, por supuesto. Pero si analizamos la utilidad, la autonomía, la versatilidad y el coste, el smartphone seguirá siendo el eje central de nuestra vida digital. Las gafas inteligentes serán un accesorio fantástico y de gran crecimiento para ciertos usos, pero no el sucesor del móvil.

¡Tenemos móvil para rato!

Amador Palacios

Por Amador Palacios

Reflexiones de Amador Palacios sobre temas de Actualidad Social y Tecnológica; otras opiniones diferentes a la mía son bienvenidas

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